jueves, 14 de enero de 2016

Llantos en la casa cuna de Cádiz



Una enorme explosión en un antiguo orfanato en Cádiz (España) en agosto de 1947 acabó con la vida de varios niños. Aún hoy dicen que se oyen sus llantos y voces desde el más allá en el edificio.


Según documentos antiguos, la Casa Cuna o Casa de Expósitos se fundó como hospicio de la ciudad de Cádiz en el año 1621.Desde esa fecha allí eran depósitados en los torno por sus madres, los niños recién nacidos a los que renunciaban, bien por ser hijos ilegítimos y según la sociedad de la época, hijos de la vergüenza, o bien por estar las madres imposibilitadas económicamente para mantenerlos. 


A estos infantes se les denominaban como '' Niños del Hospicio'', criados, cuidados y educados por monjas de la caridad ayudadas por enfermeras, amas de leche y cuidadoras.


La noche del 18 de agosto de 1947, una tremenda explosión se produce en las inmediaciones de los Astilleros Echevarrieta Larraiga, de Cádiz, una de las empresas más importantes de las construcciones navales, y que daba empleo a la mayor parte de la población andaluza.


En esas fechas, Cádiz era una ciudad que se sobreponía a duras penas de los vestigios dejados por la guerra civil, y que se encontraba inmersa en las penalidades y durezas de la posguerra.


La explosión destruyó por completo la Casa Cuna, que a esas horas se encontraba repleta de niños recién acostados, vigilados por las monjas y las cuidadoras.


La mayoría de los niños encontraron la muerte bajo los escombros ese fatídico día. Perecieron diecinueve muchachos, nueve niñas, doce sirvientas y cinco monjas. 


Muchos de los cadáveres de niños rescatados no consiguieron ser identificados debido a que sus cuerpos se encontraban aplastados, mutilados e irreconocibles, y fueron enterrados anónimamente en fosas comunes. Otros nunca llegaron a ser encontrados y se los dio definitivamente por desaparecidos.


Posteriormente se procedió a la total demolición de los restos del edificio y en su lugar se construyó la Institución Generalísimo Franco, que años después paso a llamarse Institución Provincial Gaditana.

Para el segundo jefe de la base, Rafael Benavente, la noche de la explosión de 1947 
fue terrible ya que perdió a sus cuatro hijos pese a su desesperado intento 
de encontrarlos con vida.

Esta nueva Institución se trataba de un colegio estrictamente femenino dirigido por religiosas, el cual acogía a alumnas internas y externas. 


En el casa de las alumnas internas, dormían en el mismo colegio, y según contaban, los dormitorios se encontraban ubicados en la zona en la que en su día estuvieron los dormitorios de la Casa Cuna.

La cocinera de la casa cuna

Ya por aquel entonces las alumnas internas comenzaron a percibir cosas extrañas, sobre todo en las madrugadas, tales como escuchar el llanto de bebés, risas y carreras de niños, presencias extrañas e incluso sombras en las ventanas.


Las monjas llegaron a ponerse realmente nerviosas ante tales acontecimientos, y prohibieron rotundamente los comentarios sobre estos temas, pero aún así las alumnas cuchicheaban y se contaban las experiencias vividas, aunque la mayoría de las veces no les era necesario hablar: la presencia de algo extraño flotaba en el ambiente.


También las alumnas presenciaron un trágico suceso; En una ocasión una de ellas salió del comedor tras el almuerzo, se fue directamente a su habitación y allí incomprensiblemente, se precipitó por la ventana.


Afortunadamente no sufrió daños mayores, y al ser reprendida ante tal acto, afirmaba rotundamente ante las insistencias de sus cuidadoras, que fue empujada al vacío, sin saber cómo, por qué o por quién.


Las estudiantes eran testigos de puertas que se cerraban solas, fuertes golpes de desconocida procedencia y campanas que sonaban sin que nadie las hiciera sonar e incluso alguna afirmó ver el espectro de una monja vestida a la antigua usanza en el patio del colegio.Posteriormente, a principios de la década de los 90, el edificio pasó a ser la sede de Radio Onda Litoral, y los operarios de este medio de comunicación comenzaron a ser testigos de los mismos hechos insólitos que anteriormente manifestaron las niñas.


En una ocasión cuentan que pudieron ver a través del cristal del estudio de grabación, a varios niños ataviados con vestiduras de varias décadas atrás, correr por el pasillo. 


Extrañados por la presencia de los mismos, salieron del estudio de grabación y encontraron el pasillo completamente vacío. El mismo resultado obtuvieron tras hacer una inspección por todo el edificio

Los niños de la explosión

.Hoy día se ubica allí una oficina del INEM, y el mutismo es el denomidador común en el personal del mismo.No obstante, si se le pregunta a los gaditanos sobre los fenómenos inexplicables en la ciudad, todos hacen referencia a la antigua Casa Cuna.Según ellos, los niños trágicamente desaparecidos siguen deambulando por el lugar con sus llantos y lamentos, sin encontrar el consuelo ni el descanso que necesitan, junto con las monjas que corrieron la misma finalidad.

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