jueves, 6 de junio de 2019

El fantasma del gorro rojo



A nadie se le escapa que Escocia es tierra de castillos y mitos y, en el caso de la historia que os vamos a narrar hoy, se combinan ambas facetas. Para ello tenemos que remontarnos al siglo XIV y ubicarnos en el castillo de Hermitage. Se encuentra en Inveraray, en la región de Argyll.

Allí vivía Lord Soulis, un señor conocido por su crueldad y maldad. Llegaba a tal punto que la leyenda dice que poseía su propio fantasma, era el espíritu de algún familiar antepasado. A este espíritu se le conoce como Robin Redcap o simplemente como el “fantasma del gorro rojo” y las descripciones que han llegado de el dicen que era como un viejo horrible con colmillos como dientes, con botas de hierro y un gorro rojo sobre su cabeza, que esperaba por la noche a los viajeros perdidos para matarlos y transportar su sangre en su gorro. De ahí le viene su nombre.

Cuando Soulis abandonó su morada por última vez le encomendó al fantasma que cuidase de las mazmorras del castillo de Hermitage. Nunca más volvió, pero el fantasma no cedió en la labor encomendada y de modo regular encerraba en las mazmorras a quienes aparecían por los alrededores del castillo. Hay quien dice que aún sigue allí, así que si os acercáis por la zona tened cuidado que no os atrape. Otros aseguran que, años después de la muerte de Lord Soulis, este espíritu también abandonó las paredes frías del castillo. Se supone que desde entonces vaga por distintos castillos y no sólo de Escocia, sino de las islas británicas en general.

Así que tened cuidado cuando visitéis algún castillo en estas islas. En caso de que os encontréis con él frente a frente, intentad recordar que:

No se puede pelear con él ni intentar herirle con algún tipo de arma.
Dadas sus pequeñas dimensiones es muy escurridizo y es capaz de escaparse de cualquier humano que se le ponga en frente.
Lo más adecuado para derrotarle es recitar en su presencia algunas frases de la Biblia o mostrándole un crucifijo. Supuestamente así desparecerá de nuestra vista.
Se dice que siempre deja tras de sí, como recordatorio, uno de sus dientes largos y afilados.

Y volviendo a Lord Soulis, su cuerpo fue enterrado en el castillo de Hermitage. Cuenta la leyenda que yace acompañado de una Biblia a fin de inutilizar la maldad del fantasma del gorro rojo.