domingo, 23 de abril de 2017

Basajaun (Yeti Vasco)



En la mitología vasca destaca un personaje que por su descripción y atributos humanos ha despertado el interés de antropólogos y criptozoólogos. El Basajaun es conocido como “el señor del bosque”.


Esta criatura no es exclusiva de los bosques del País Vasco, también habitaban en los bosques de Navarra y en los valles aragoneses de Tena, Ansó y Broto (en estos lugares recibe el nombre de Basajarau, Bonjarau o Bosnerau).


Aunque en la mayoría de los relatos Basajaun aparece como protector de los rebaños, en otros se refieren a esta criatura como un genio terrorífico de fuerzas colosales. Por otro lado, en algunas tradiciones orales también se refieren a la Basandere, compañera femenina del Basajaun y de similar aspecto y comportamiento.


¿Mito o leyenda?

Esta criatura existe en la mitología vasca (el Basajaun forma parte del grupo de gigantes de la montaña junto con Tartalo y los Gentiles –Jentilak-) así como en la aragonesa. La creencia en el Basajaun es anterior a la invasión romana de la Península Ibérica. El Basajaun habita en lo más profundo de los bosques o en cavernas situadas en lugares altos; se trata de una criatura humanoide dotada de ciertos poderes sobre las fuerzas de la naturaleza.


Con forma humana, de gran tamaño y con pelo que le cubre todo su cuerpo (se le describe con una melena larga que le llega hasta los pies), a esta criatura se le considera protectora de los rebaños, ya que a través de silbidos avisaba a los animales de la llegada de tormentas o de la presencia de lobos. Según la leyenda, los pastores saben de su presencia porque el ganado hace sonar al unísono los cencerros; señal de que pueden estar tranquilos porque el Basajaun protegerá sus rebaños. A cambio, el Basajaun sólo pide un trozo de pan, que recogerá cuando el pastor no este con el rebaño.


Al Basajaun se le atribuye la responsabilidad de transmitir a los humanos los secretos de la agricultura (como, por ejemplo, el cultivo del trigo), la fabricación y el uso de utensilios como la sierra y el molino o el trabajo en hierro.


La Leyenda de San Martinico

San Martinico consiguió mediante tetras descubrir todos los secretos que el Basajaun conocía sobre la agricultura y herrería, secretos que divulgó al resto de la humanidad. El Basajaun tenía montones de trigo guardados para sembrar sin que el ser humano fuera conocedor de tal forma de cultivo. Un día, San Martinico, apostó con estas criaturas que era capaz de saltar por encima de los enormes montones de trigo. No fue capaz, pero en sus botas cayeron algunos granos de cereal. El ser humano conoció de esa forma el cereal, pero no sabía cuándo sembrarlo. Fue entonces cuando San Martinico volvió a la cueva donde habitaban los Basajaun y escuchó una canción que provenía de las profundidades de la cueva y que le hizo conocedor de algunas técnicas de agricultura:


“Si los hombres supieran esta canción, bien se aprovecharían de ella: al brotar la hoja, siémbrese el maíz; al caer la hoja, siémbrese el trigo; por San Lorenzo, siémbrese el nabo”.


San Martinico se sirvió de tretas para conseguir más información sobre los secretos que guardaban estas criaturas. Así, para conocer cómo se fabricaba una sierra mandó a un niño a la cueva de éstas, haciéndole afirmar que ya sabía cómo fabricar este utensilio. Uno de los Basajaun le dijo que San Martinico se debió haber fijado entonces en la hoja de castaño. Así fue como éste se enteró indirectamente de la fabricación de las herramientas que se usaban para trabajar la madera. En un intento de estropear la sierra que fabricó San Martinico, un Basajaun acudió una noche a la casa de éste y torció los dientes de la sierra. En vez de inutilizarla, lo que hizo fue mejorarla e inventar así la sierra triscada.


Con tretas similares, San Martinico descubrió cómo soldar el hierro con el acero o que el eje del molino debía ser un eje de aliso y no de roble para que no se desgastase tan fácilmente.

jueves, 20 de abril de 2017

Mansión embrujada de Massachusetts



En una bella ciudad con sus casas de Estilo Victoriano, techos de piedra laja, estructuras de madera preciosa y fachadas de ladrillo, rodeada de lagos y colinas, donde su gente disfruta de la naturaleza, conviven con la historia de siglos a través de luchas y muertes, pasiones y tranquilidad. 


En esta regíon del Noreste hasta los Hombres Lobo podrían desaparecer en paz.


Los vivos y los muertos por casas y calles se hacen sentir y ver, unos conversando de historias fantasmales y otros vagando con sus penas a rastras entre el más allá y este mundo. 


 Gardner, la ciudad más pequeña del Estado de Massachusetts, asentada en 1785, con sus barrios antiguos y sus habitantes modernos incluyendo algunos famosos que ven lo que otros no perciben; está llena de historias, de espíritus que cuidan a sus amores y seres vivientes que se aferran a sus tradiciones; fantasmas que habitan la casa Victoriana en el Sur de la ciudad, el tesoro más grande guardado por más de un siglo.


La Casa Pierce impresiona por su majestuosidad, tiene vida y da la bienvenida a todo aquél caminante que sin saber qué fuerza lo atrae hacia sus puertas, debe detenerse frente a ella. 


Fue construida en 1875 por S.K. Pierce, ebanista prestigioso. A través de sus grandes ventanales, como si se viera desde ahí la Bahía de Bostón, los habitantes que han quedado atrapados, ven a los que pasan sin detenerse; mientras sus elaborados acabados de madera crujen por el viento sin que éste los toque.



La Familia Pierce se instaló en la mansión tan pronto estuvo terminada. Poco tiempo después la primera esposa murió repentinamente; de boca en boca narrando historias fantasmales, se dice que murió de una enfermedad bacteriana, nada raro para ese entonces. Es la dama que algunos ven parada atrás de la ventana del ático.


Poco tiempo después Pierce se casó con una joven llamada Ellen, 20 años más joven que su primogénito. 


Se inicia el rencor, las influencias femeninas alejan a padre e hijo hasta el punto en que al morir el viejo Pierce, quien hereda la propiedad es la viuda. 


No se sabe lo sucedido, fue una muerte natural o provocada, pero Ellen desaparece y su hijo Frank queda dueño y señor de La Victoriana en los inicios de 1900.


El joven Pierce no tenía nada para sí mismo, solamente su desconsuelo, mientras que Frank se dedicaba al juego, pierde la mansión en una apuesta. 


Los nuevos dueños permitieron que él siguiera viviendo ahí, pero solamente en el sótano. 


Por décadas no se vio movimiento dentro de la casa, nadie entraba o salia. ¿Qué sucedió, cómo murieron o se mataron?


Los fantasmas y espíritus que merodean son los que un día habitaron como una familia de ricos, 


Los Pierce. El niño que corre por las escaleras o se calienta a la par de las 4 grandes chimeneas y luego baja al sótano, dicen que es el pequeño Pierce.


Los otros moradores entre dos mundos son los que un día también habitaron la mansión y murieron misteriosamente; como la chica caminando por los corredores, deja sus huellas mojadas por haberse ahogado en el estanque del patio.



domingo, 16 de abril de 2017

Leyenda de Cambaral


Cuenta una vieja leyenda que hace mucho tiempo en una pequeña localidad costera asturiana llamada Luarca, una pequeña flota de piratas berberiscos atemorizaban a sus habitantes con sus incursiones a la costa. Al mando de esta terrible flota pirata estaba el cruel Cambaral, tan cruel como genial en sus ataques a la flota del rey, a la cual le resultaba imposible capturar las embarcaciones piratas. 


Cansado de todos estos ataques, el señor de la fortaleza de Luarca, también llamada La Atalaya decidió que era el momento de terminar con la terrible flota pirata, para ello, embarcó a sus mejores guerreros en pequeñas embarcaciones pesqueras y esperaron la llegada de los asaltantes camuflados como simples pescadores. No tardaron los piratas en asaltar a estos supuestos indefensos pescadores, pero enorme fué su sorpresa al encontrarse decenas de aguerridos guerreros, el combate fué largo y violento y terminó con la derrota de los piratas y la captura de su líder, el cruel pirata Cambaral. Cambaral fué trasladado cautivo a la Atalaya sin no siquiera curar ninguna de sus graves heridas y allí fué encerrado en las lúgubres mazmorras que vieron como poco a poco se le escapaba la vida. 


La hija del señor de la fortaleza, una joven y bella doncella de generoso corazón, pidió permiso para curarle las heridas al cautivo y se dirigió a las mazmorras. A pesar de la oscuridad que reinaba allí y que apenas podían verse el más puro amor surgió entre el forajido y la joven doncella, Cambaral comenzó a comprender que siempre había sido huérfano de corazón, que nunca había sentido nada igual. Por su parte la doncella, conociendo a su padre, comprendió cual era el destino que esperaba a su amado y muy probablemente a ella si su padre los descubría. 


En aquella oscuridad se declararon amor y fidelidad eterna, entre esas frías paredes se listaron miles de promesas entre dos amantes que no se encontraban en el lugar ni en el momento adecuado. Cuando hubo curado sus heridas, Cambaral planeó una fuga que sacaría a ambos de la fortaleza y los llevaría lejos para poder amarse por toda la vida. La huida fué alocada, sin apenas probabilidades de éxito, pero eso no era lo importante, por fín pudieron amarse en libertad, herirse con sus besos y consumar su pasión. Antes de la fuga, habiendo sido advertido, el señor de la fortaleza, preso de la ira, salió a la búsqueda y captura de los dos fugitivos. 


Una vez llegaron al puerto, se encontraron al señor de la fortaleza con sus tropas esperándolos. Allí terminaron todos sus sueños de fuga y amor, se abrazaron, y en un tierno beso se fundieron esperando el cruel destino que para ellos estaba reservado. Preso de la ira el señor de la fortaleza decapitó a los amantes, cuyo labios permanecieron sellados en todo momento, en un beso que perdurará para toda la eternidad, como la más bella expresión del amor eterno. Las cabezas cayeron al frió agua y en ese mismo lugar, en la actualidad se encuentra un puente que se levanto en honor a los amantes con el nombre del "puente del beso".



viernes, 14 de abril de 2017

La Piedra de Jacob



Tras engañar a su hermano Esaú, cambiándole la primogenitura por un plato de potaje, Jacob huyó para evitar represalias y pasó la noche al raso.


Usó una piedra como almohada y soñó con una escalera que llegaba hasta el cielo por la que subían y bajaban los ángeles. Al despertar comprendió que esa piedra era sagrada y la llamó Betel, la Casa de Dios.

La Piedra bajo el Trono

En 1.972, Adrian Gilbert estaba en Israel completando sus estudios de historiador y conoció a un canadiense que le contó que esa piedra fue trasladada a Inglaterra, donde aún se encuentra en la Abadía de Westminster, bajo la silla de Coronación.


Al regresar a Inglaterra, un año más tarde, quiso corroborar la historia y se sorprendió al ver que bajo la Silla de Coronación había una roca en cuya parte trasera había una placa con el nombre de Betel.

Por los archivos históricos, quiso seguir el rastro de la piedra y descubrió que había sido trasladada allí desde Escocia, en 1.296, por el rey Eduardo I.


Antes había estado en Perth, en el Palacio de Scone, construido sobre las ruinas de una antigua abadía destruida en 1.559. Allí se conserva una réplica de la piedra, a la que los escoceses llaman la Piedra del Destino, y que era usada como trono por los reyes de Escocia.

El Viaje de Jeremías

La primera mención histórica de la piedra es de una crónica de Juan de Fordun, escrita a mediados del siglo XIV, donde narra la coronación de Alejandro III en 1.249 en Scone.

Según Fordun, la piedra había sido llevada allí en el año 500 por el rey Fergus para su coronación. La trajo, prestada, de un rey de Irlanda. Pero ¿cómo había llegado la piedra a Irlanda?


Acudiendo a las fuentes más antiguas, la Biblia, Gilbert centró su atención en la época del saqueo de Jerusalén, en el año 586 aC. El suceso está reflejado en el libro de las Lamentaciones.

El profeta Jeremías, que había avisado previamente de la invasión babilónica, huyó de Israel llevándose a una princesa judía y varios tesoros simbólicos a la ciudad de Tahpanhes, una ciudad costera griega junto al delta del Nilo. Desde ese momento, Jeremías desaparece de todo registro histórico, y nunca es vuelto a mencionar ni en la Biblia ni en ningún otro texto.


Volviendo a las crónicas de Fordun, éste narraba que un noble griego y un mercenario llamado Miletus, vivían en Egipto en la época en que Jeremías llevó sus tesoros a Tahpanhes. Poco después hubo una guerra civil en Egipto y el país se dividió en dos reinos. El nuevo rey no quería ciudades extranjeras en su territorio y echó a los griegos de Tahpanhes. Miletus se fue de allí con varios seguidores llevándose una piedra conocida como la Piedra del Faraón.

Viajó por las tierras del Norte de África hasta llegar a Gibraltar, cruzando el estrecho y llegando hasta la ciudad celta de Brigantia, la actual Coruña.

Allí sufrieron los ataques de tribus enemigas y Miletus murió.


Los Anales de Clonmacnoise cuentan la historia de un personaje conocido como Olam Foda que llegó a Irlanda con una princesa del Este. También llevaba varias reliquias, entre ellas un Arpa, un Baúl y una Piedra.


¿Podría ser esta princesa la misma que partió con Jeremías varios años antes? Y ¿podría ser Olam Foda el mismo profeta Jeremías? En las crónicas más antiguas de Irlanda se cuenta que a la isla llegaron viajeros dirigidos por Miles Ispaniae, en latín, Soldado Español. Al escribir las crónicas en gaélico lo llamaron Miles Pana, que significaba lo mismo.

Fenicios y Danitas 

Volviendo a la fuente bíblica, Gilbert estudió la invasión asiria del año 721 aC, 150 años antes de la invasión babilónica, que se centró en el Norte de Israel, llegando hasta la ciudad de Betel, en la tribu de Dan.


Los danitas tenían acceso al mar y, como los fenicios, eran navegantes que comerciaban con aceite, vino y metales. Su barcos recorrían el Mediterráneo y es posible que llegaran hasta Irlanda, rica precisamente en metales preciosos.

En las antiguas crónicas irlandesas se mencionaban a unos navegantes conocidos como Tuaza de Danan, muy similar al nombre hebreo de la Tribu de Dan. ¿Podrían ser la misma gente?


Si la Tribu de Dan huyó de Israel durante la invasión asiria, debió ser entre los años 720 y 680 aC. Según las crónicas irlandesas, los Tuaza de Danan llegaron a Irlanda entre los años 700 y 685 aC.

Pero según la opinión de la mayoría de los historiadores, los Tuaza de Danan eran invenciones míticas de los cronistas. No eran personajes reales.


Los Análisis de la Piedra

Habían pasado cuatro años desde que Gilbert inició su investigación cuando, en un paseo casual por Londres encontró una librería regentada por una organización llamada Federación Mundial Británico-Israelí. Las raíces de esta organización se remontan al siglo VII dC, cuando el monje Beda el Venerable, afirmó que los britanos eran los herederos espirituales de los judíos como Pueblo Elegido. De hecho, las ceremonias de coronación de los reyes británicos tienen gran parecido a las ceremonias judías, tal como están descritas en la Biblia.


Examinando los archivos de la Federación, Gilbert descubrió que en 1.924 habían solicitado un análisis geológico de la piedra de la Abadía de Westminster, y el geólogo canadiense Edward Odlum examinó la piedra y luego visitó Betel, en Palestina, para compararla con piedras de la zona. En un barranco cercano a Betel encontró piedras que parecían idénticas a la de Westminster, pero cuando volvió a Inglaterra las autoridades de la abadía no le dieron permiso para confirmar sus similitudes.


Odlum no pudo completar su análisis, y cincuenta años más tarde Gilbert tampoco pudo seguir sus investigaciones.

Abandonó la investigación, pero no la olvidó, esperando que en el futuro pudiera continuarla.


Veinte años más tarde, en 1.996, el gobierno británico permitió que la piedra regresara a Escocia, donde fue expuesta en el castillo de Edimburgo.

Queriendo completar la historia de la piedra, fue examinada por Peter Hill, un experto cantero, pero sus conclusiones fueron distintas a lo que Gilbert esperaba. Según Peter Hill, la piedra tenía muchas similitudes con otras piedras pictas extraídas de canteras escocesas.


Otro estudio, promovido por el Instituto Geológico Británico y encargado al geólogo Emrys Phillips, reveló que la piedra de arenisca contenía fragmentos ígneos, de lo que determinó que había estado en un río cerca de una zona volcánica. También contenía feldespato, que haría la roca demasiado frágil para soportar los azares de un largo viaje. Centrándose en orígenes cercanos, Phillips determinó que su origen más probable era la zona de Perth, más precisamente, de una cantera muy cercana al palacio de Scone.




martes, 11 de abril de 2017

La torre de Babel



Todo el mundo hablaba una misma lengua y empleaba las mismas palabras. Y cuando los hombres emigraron desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. Entonces se dijeron unos a otros: “¡Vamos! Fabriquemos ladrillos y pongámolos a cocer al fuego”.


Y usaron ladrillos en lugar de piedra, y el asfalto les sirvió de mezcla. Después dijeron: “Edifiquemos una ciudad, y también una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo, para perpetuar nuestro nombre y no dispersarnos por toda la tierra”.


Pero el Señor bajó a ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo, y dijo: “Si esta es la primera obra que realizan, nada de lo que se propongan hacer les resultará imposible, mientras formen un solo pueblo y todos hablen la misma lengua. Bajemos entonces, y una vez allí, confundamos su lengua, para que ya no se entiendan unos a otros”.


Así el Señor los dispersó de aquel lugar, diseminándolos por toda la tierra, y ellos dejaron de construir la ciudad. Por eso se llamó Babel: allí, en efecto, el Señor confundió la lengua de los hombres y los dispersó por toda la tierra.


Los hombres decidieron construir una gran torre, cuya cúspide llegara hasta el cielo, desafiando los límites terrenales que ellos poseían. Fue entonces cuando Jehová desciende para ver el trabajo de los hombres.


Esto despertó su ira, viendo el orgullo de los hombres, y la insolencia que esto significaba. De ese modo, decidió confundir a los hombres sus lenguas, para que no pudieran entenderse.


Así los dispersó Jehovah de allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por tanto, el nombre de dicha ciudad fue Babel, porque Jehovah confundió allí el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los dispersó sobre la faz de toda la tierra.


Esta torre fue destruida por los arameos y por los asirios. Esta fue reconstruida varias veces por los príncipes caldeos como era Nabopolasar. En los tiempos de Nabopolasar y Nabucodonosor II, la base de esta construcción habría sido un cuadrado de 92 metros de lado y su altura habría sido aumentada, de este modo se hacia una digna exponente de su poderío y grandeza. 


Según arqueólogos esta torre escalonada pudo haber tenido de entre 60 y 90 metros de altura.Varios Arqueólogos occidentales durante cuatro siglos intentaron ubicar esta famosa torre bíblica, la buscaron en la zona del actual Irak, en Akar Quf en el Oeste de Bagdad, y en Birs Nimrud en donde están situadas las ruinas de la antigua Borsippa, ubicada cerca de los restos de la antigua Babilonia.


 Robert Koldewey, encontró una estructura en el 1913 en la ciudad de Babilonia que el identifico como la torre de Babel. La torre de Babel ha sido destruida y reconstruida en varias ocasiones.