lunes, 15 de octubre de 2018

¿Qué son las larvas espirituales?



Las “larvas” no pueden considerarse demonios. Son entidades más fáciles de convocar y también de manejar. Esto era algo que bien sabían los Nigromantes. Según antiguos grimorios, las larvas eran sustancias muertas. Entidades maléficas que una vez, no hace mucho tiempo, fueron humanos.

Las creencias medievales aseguraban que el espíritu, una vez muerto el cuerpo, intentaba salir lentamente de su recipiente humano. De esta forma se iba evaporando poco a poco hasta llegar al cielo. No obstante, si la persona en sí había sido mala, muy mala, si había vivido bajo el crimen, las pasiones terrenales más desenfrenadas y sobre todo el odio, este espíritu se negaba rotundamente a abandonar el cadáver. Un espíritu que intentará por todos los medios aferrarse a la vida, a las cosas terrenales y a los antiguos objetos de sus pasiones.

Estos son espíritus que de alguna forma intentan crearse órganos para vivir. Buscan por la tierra, vagando desesperadamente, ansiando vida por encima de todo. Se arriman por tanto a las personas que se dejan llevar por los impulsos pasionales, como un último esfuerzo por acercarse a todo aquello que una vez tuvieron en vida.

Las personas que se dejan llevar por el odio, aquellas en los que los deseos de venganza y muerte son grandes, tienen mayor capacidad para rodearse (sin que ellos mismos lo sepan) de estas larvas. Las larvas se alimentarán de estos sentimientos oscuros, pudiendo incluso condensarse en apariciones que podrían ser peligrosas para el humano.

Pero si existe un peligro con estas larvas es sin duda alguna la posesión de los cuerpos. Y es que ellas se aferrarán a estos hombres y mujeres como un auténtico parásito, convirtiendo en alimento este tipo de sentimientos oscuros.

Esto puede ser bastante peligroso, y es que si un montón de larvas se apoderan de un cuerpo humano podría llegar incluso a darse verdaderos casos de posesión. Casos complejos en los que deshacerse de las larvas no sería tan fácil. Cabe destacar que las personas con sentimientos más sombríos son más propensas a envolverse de este tipo de espectros, tales como los maníacos o los psicópatas.

Quienes defienden la teoría de que estas larvas realmente existen afirman que son francamente peligrosas en el terreno de los viajes astrales. Cuando el cuerpo queda indefenso en la tierra y la persona comienza su andanza por el mundo astral.

viernes, 12 de octubre de 2018

ángeles y un reino celestial en China



En 1994, Serge Monast, un escritor y periodista de investigación canadiense, publicó un documento explicando una extraña teoría. Se trataba del Proyecto Blue Beam, un plan de cuatro pasos diseñado por ciertas organizaciones gubernamentales, como la NASA o las Naciones Unidas, con el único objetivo de crear una religión dirigida por el Anticristo con el fin de iniciar una dictadura llamada Nuevo Orden Mundial. Según creía Monast, la NASA implementaría el infame Proyecto Blue Beam con un sistema de control mental avanzado y una tecnología ultrasecreta para engañar a todos y hacerles creer que está ocurriendo la Segunda venida de Cristo a la Tierra.

El primer paso del proyecto implicaría la fabricación de terremotos creados artificialmente en lugares estratégicos de todo el mundo. El segundo paso sería un “espectáculo espacial sin precedentes”, mediante hologramas ópticos tridimensionales, así como proyecciones láser de imágenes en nuestros cielos. El tercer paso sería el control mental con dispositivos de comunicación telefónica. Y finalmente, el cuarto paso del Proyecto Blue Beam utilizaría varias tecnologías para convencer a las personas de que está habiendo una invasión extraterrestre o el arrebatamiento de la Iglesia (también conocido como “rapto”). Ahora estaríamos en el segundo paso, o por lo menos esto es lo que creen algunos después de ver un vídeo que muestra un fenómeno celestial en China.

Fenómeno celestial en China

Varios canales de YouTube han compartido un extraño vídeo que muestra un misterioso fenómeno en los cielos de China. En el vídeo, se puede ver como hay un grupo de personas contemplando un “fenómeno celestial”. Después de publicarse el vídeo, algunos expertos en la materia dijeron que en los últimos años se han informado de extrañas apariciones en los cielos de todo el mundo, y uno de los países donde parece haber habido un mayor número de este tipo de misteriosos fenómenos es China.

De hecho, en diferentes localidades de este país asiático, los ciudadanos presenciaron un fenómeno que les aterroriza especialmente. Se trata de sombras extrañas en el cielo que fueron bautizadas como “ciudades fantasmas”. Como hemos publicado en MEP, estas ciudades fantasmales que aparecen flotando entre una densa niebla han generado todo tipo de reacciones entre los internautas.

A medida que el vídeo se volvió viral, algunos teóricos de la conspiración afirmaron que se trataba de una clara evidencia de la existencia de universos paralelos. Según estos teóricos, este tipo de fenómenos aparecen en los cielos cuando se abren los portales interdimensionales que conectan a otros universos. Pero otros creen que estas misteriosas formas son una prueba del ‘Proyecto Blue Beam’. Como hemos comentado anteriormente, este proyecto secreto se estaría llevando a cabo por las élites para crear el Nuevo Orden Mundial. Y el vídeo demostraría que nos encontraríamos en el según paso, los hologramas ópticos tridimensionales, para continuar con la falsa invasión extraterrestre que les servirá para obtener el dominio completo en el planeta.

Otra teoría tiene relación con el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear). Al parecer se estarían haciendo misteriosos experimentos con en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), ubicado en el centro del CERN, Ginebra, Suiza. Según esta hipótesis, los científicos del CERN han estado utilizando el acelerador de partículas para detectar agujeros negros que pueden llevarlos a universos paralelos. Aquellos que creen en la teoría de la conspiración del CERN afirman que el aumento en el número de misteriosos avistamientos en todos los cielos es una indicación de que estamos presenciando otras dimensiones.

Sin embargo, los escépticos descartan todas estas teorías, y dejan en claro que este nuevo avistamiento es un simple espejismo de origen natural. Se basan en que los científicos dicen que se trata de estos son ilusiones, es decir, una imagen desplazada de los objetos creados por una refracción de los rayos de luz. Este fenómeno se conoce como “Fata Morgana” y se produce por la separación entre el aire caliente y aire frío (más denso) cerca de la superficie de la tierra que actúa como lente refractante, produciendo una imagen virtual y generando una ilusión óptica. Pero como siempre, eres tú quien decides.

¿Este nuevo vídeo es una evidencia de universos paralelos? ¿Tal vez el Proyecto Blue Beam? ¿O simplemente es el fenómeno óptico conocido como “Fata Morgana?




martes, 9 de octubre de 2018

Leyenda del puente de piedra



Las leyendas coloniales han logrado traspasar la barrera del tiempo. La sobrina de don Bonifacio Gorostiza llegó al pueblo solamente acompañada de una de sus criadas.

Desgraciadamente los padres de Emelina (así se llamaba ella) habían perecido a causa de un tremendo tornado que azotó las regiones altas del estado. La joven que en ese entonces tenía apenas 15 años, era bellísima y pretendida por cuanto muchacho se topaba con ella.

Eso no le preocupaba a don Bonifacio, quien era conocido por ser un hombre de carácter recio al que casi nadie se atrevía a cuestionar, pues tenía contactos en el gobierno.

Lo malo fue que tan sólo un semestre después de la llegada de su sobrina al pueblo, también lo hizo don Fabriciano Hernández, un cacique que tenía fama de sinvergüenza.

Al enterarse de eso, el tío de la joven contrató a varias personas para que siguieran a Fabriciano, ya que no quería que un hombre con esos antecedentes se acercara a Emelina.

El primer encuentro entre los dos personajes se dio en un domingo de ramos, fecha en la que la gente del pueblo disfrutaba de una fiesta en el jardín central. El flechazo fue casi instantáneo.

Desde luego, la chica sabía que una muchacha decente no podía ser vista acompañada por un sujeto, sin que alguno de sus allegados estuviera cerca. Sin embargo, ella ideó distintos planes para verse escondidas con Fabriciano.

Su lugar preferido para esas reuniones clandestinas era el puente de piedra. Un día don Bonifacio los sorprendió en aquel sitio y sin pensarlo dos veces arremetió en contra de Fabriciano.

Este último sacó de su bolsillo un pequeño puñal que traía guardado en su abrigo y de tajo le cortó la garganta al tío de la chica. No obstante, antes de morir, el señor Gorostiza se aferró al cacique llevándolo a una muerte segura, ya que los dos cayeron al río.

Emelina con los años superó el trauma y logró formar una familia. No obstante, hay quienes dicen que por las noches en aquel puente se escuchan gritos y lamentos. Pero… Así son las leyendas ¿O no?

sábado, 6 de octubre de 2018

Mercy Brown la última vampira de Nueva Inglaterra



A finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX, el mito del vampiro tomaba fuerza por Nueva Inglaterra. Zonas como Rhode Island (este de Connecticut) están plagados de casos documentados sobre familias que exhumaban los cadáveres de sus familiares por miedo a que estos se hubieran convertido en vampiros y pudieran terminar matando al resto de la familia.

El caso más conocido fue el de la joven Mercy Brown. Esta joven nació en Exeter en 1873 y murió a los 19 años a causa de una Tuberculosis pulmonar.

La familia de George Brown comenzó una serie de trágicas muertes a partir de 1882, con el fallecimiento de la madre. Siete meses después la hermana pequeña Mery Olive, murió bajo la misma sintomatología. Siete años después, cuando el granjero pensaba que la muerte los había abandonado finalmente, su hijo Edwin comenzó a presentar los mismos síntomas.

El padre, desesperado, decidió mandar a su hijo a Colorado para ver si el cambio de clima favorecía la recuperación de su enfermedad. No obstante, esta mejora no se dio y el joven regresó a su hogar más enfermo aun. Justo cuando este volvió a casa, Mercy comenzó a experimentar la extraña enfermedad, muriendo finalmente en 1892.

George Brown no sabía que hacer, comenzó a escuchar los consejos que la gente de su alrededor le daba. Consejos que hacían alusión a historias de vampiros, asegurando que alguien de su familia se había transformado en un ser de las tinieblas y que era precisamente ese ser quien estaba arrebatando la felicidad del granjero poco a poco.

El granjero no terminó de aceptar esta absurda teoría, no obstante accedió a las peticiones de que exhumara los cadáveres, quizá por la propia desesperación frente a la enfermedad de su único hijo vivo.

El médico de la familia acompañó a este hombre a las tumbas de su esposa y sus hijas. Cuando abrieron la de la hija pequeña encontraron sólo huesos, en la de la madre vieron que su cuerpo estaba completamente momificado, no obstante, al abrir la de su hija Mercy (la cual había fallecido solo hacia 9 semanas antes) se encontraron con un cuerpo menos castigado y descompuesto. Una joven con el pelo más largo que cuando la enterraron al igual que las uñas. Estos detalles parecían confirmar las sospechas de esta pobre gente, así que acto seguido arrancaron el corazón de la victima y lo quemaron.

Muchas versiones aseguran que de las cenizas de ese corazón se creó una pócima para que el joven hijo del granjero la bebiera. No obstante, a pesar de ello el joven murió ese mismo año.

Este caso en concreto se hizo muy famoso en todo Estados Unidos. La figura de la joven se comenzó a reconocer como “la última vampiro de Nueva Inglaterra”, y muchas son las historias que aseguran que en su tumba, a día de hoy, pasan cosas extrañas que nadie puede explicar.

martes, 2 de octubre de 2018

Leyenda de la Banshee



Un “alma en pena”, según la leyenda irlandesa, es un hada cuyo grito es un presagio de una muerte inminente. La Banshee no causan la muerte, solo sirven como una advertencia de la ocurrencia de la misma.

La Banshee presagió la muerte de mi madre

Me encontraba exhausta y triste, dispuesta a descansar después de un día agotador. Mi madre está internada en el hospital de Winchester con pronóstico reservado.
El silencio de la noche, se vio interrumpido por un lamento perturbador, horrible.
Me levante temblando de la cama, baje asustada las escaleras, el perro ladraba muy alterado y daba vueltas jadeando al comedor de la casa. Todo estaba cerrado. Para no estar sola en el dormitorio subí al perro conmigo. El lamento continuo por unos cuantos minutos, parecía provenir de las afueras del jardín. Me senté en la cama y aterrada esperé el amanecer.
El sol poso sus primeros rayos sobre la casa y junto a él, la policía con un mensaje anunciando que debía acudir de forma inmediata al hospital. Mi madre estaba agonizando.
Llegue al hospital. Tome la mano de mi madre, que descansaba plácidamente. Ella falleció pocos minutos después, era como si me hubiera estado esperando.

El día después del funeral, cuando la rutina diaria comenzaba lentamente a volver a la normalidad comente los hechos sucedido aquella noche a mi marido. Muy tranquilo y con total normalidad me aseguro que lo había oído era a la banshee. (Irene Mc Cormack, de Andover, año 1979)

La historia contada por Irene Mc Cormack, forma parte de la leyenda de la Banshee, comúnmente llamada “un alma en pena”

Espíritus guardianes

En el año 1964 O’Barry servía como oficial administrativo en las Fuerza Aérea estadounidense en el Extremo Oriente.

“Recuerdo que aquel día me desperté sobresaltado por un fuerte aullido alrededor de las seis de la mañana. Me incorpore bruscamente en la cama, y el pensamiento de la banshee ocupo mi cabeza. El sonido se volvía más fuerte, por momentos aumentaba y en otros disminuía, finalmente a los poco minutos desapareció. De golpe una tristeza abrumadora recorrió mi cuerpo. Supe que mi padre había muerto. Dos días después me notificaron que efectivamente así había ocurrido.

La banshee despareció de mi vida por más de 17 años. Me encontraba en un viaje de negocios en la ciudad de Toronto, Canadá.

Nuevamente estaba en la cama, leyendo el periódico local, cuando percibí de repente aquel horrible sonido inconfundible. Pensé en mi esposa, en mi hijo, en mis hermanos y susurre en voz baja “Dios mío, Dios mío, no dejes que sea uno de ellos”. Los hechos ocurrieron el día 22 de noviembre de 1963; la hora poco después del mediodía, la banshee estaba llorando la muerte de un amigo mío, el presidente John F. Kennedy, de ascendencia irlandesa.”

Orígen de la Leyenda de la Dama de Blanco

El origen de la leyenda de “un alma en pena” o también llamada la dama de blanco, es un poco difuso, pero muchos historiadores coinciden en que las primeras historias del alma en pena se remontan al siglo octavo. En aquella época un grupo de mujeres conocidas como “keeners” (ya que aceptaban el alcohol como medio de pago), entonaron una triste canción para lamentar la muerte de una de ellas y por pecadoras fueron castigadas a ser Banshees. De acuerdo a la mitología, La Dama de Blanco, si por alguna razón, llegara a ser descubierta, su figura desaparecería en una nube de niebla, acción que crea un sonido similar a cuando un pájaro bate sus alas para emprender vuelo.

Formas en que se puede presentar un alma en pena

Una Banshee es un espíritu sin cuerpo y según indica la leyenda puede presentarse de varias formas.

Una hermosa mujer que lleva un velo blanco.
Una mujer de tez pálida con un vestido blanco con cabello largo de color rojo
Una mujer con un vestido plateado largo y pelo platinado.
Una anciana con ojos aterradores, vestido verde largo y cabellera blanca
Una anciana con su rostro cubierto por un velo negro, vestido largo del mismo color y cabello gris.

Mito, Leyenda Céltica o espíritus errantes

Puede ser un mito, una leyenda, o algún espíritu errante. El “alma en pena” es considerada por muchas familias irlandesas como el “espíritu de la familia”, un espíritu que asiste momentos antes de la muerte, facilitando la transición entre la vida y la muerte.

Las Banshee, se han escuchado con más frecuencia de lo que se han observado. A medida que se mueven en la oscuridad describen un sonido de aleteo, como el sonido producido por las aves al tomar vuelo.

Suelen deambular por los bosques, haciendo escuchar sus lamentos cerca de árboles, ríos y grandes piedras. Su anuncio es escuchado por los familiares de la persona moribunda, y es utilizado como una advertencia, una última oportunidad para decir adiós.

¿Se puede explicar el fenómeno de la Banshee?

¿Se pueden explicar sucesos irracionales, de un hada o dama de blanco cuyo llanto aparece como preludio de la muerte de un familiar? ¿Se puede aplicar la racionalidad a la irracionalidad?

Carl Jung (médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, figura clave en la etapa inicial del psicoanálisis; posteriormente, fundador de la escuela de psicología analítica), desarrollo una teoría sobre lo que él denomina “el inconsciente colectivo”, una especia de gran almacén de información o datos heredados de la memoria de la humanidad. Esta memoria pasaría de psique en pisque a través de un proceso atávico.

En cambio, la investigadora Sheila St Clair (autora entre otros del libro Mysterious Ireland) propone: Yo diría que del mismo modo que heredamos características físicas, también heredamos células memorísticas, y aquellos de nosotros que son miembros de antiguos linajes tribales, en los que se han celebrado muchos matrimonios interfamiliares, les ha sido transmitida la leyenda de la banshee como parte de una memoria heredada. El símbolo de una mujer llorando puede ser que se halle impreso en nuestra conciencia racial.

Reflexión Final

La muerte humana, es un hecho ineludible (nacemos, vivimos, morimos), pero el conocimiento de la muerte con antelación es un don, un mito de estas mujeres que llevan su alma en pena por los siglos de los siglos.

Para la mayoría de nosotros, la leyenda irlandesa del alma en pena, entra en la categoría de mito y/o superstición. Sera parte de lo inexplicado. Pero si algún día, te encuentras disfrutando de una noche en Irlanda y oyes un grito triste, desgarrador que proviene de la nada, una Banshee, estará anunciando alguna muerte inminente.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Suspiros nocturnos de Navas del Marqués



En 1979 unas misteriosas respiraciones atrajeron a Ávila a los amantes de lo oculto.

¿Se trata de una nidada de aves nocturnas cuya respiración se amplifica enormemente durante la noche o, por el contrario, el fenómeno consiste en que los muros del convento abandonado reproducen el fatigoso respirar -o la agonía- de una persona anciana o muerta hace años, tal vez siglos? Esta es la disyuntiva que nadie acierta a resolver desde que hace días se escucharan potentes exhalaciones de origen misterioso sobre un muro en la derruida abadía de San Pablo, en la localidad abulense de Las Navas del Marqués.

El alcalde de la villa ha ordenado la instalación de andamios para averiguar el origen de los suspiros, mientras la calma de esta localidad serrana se ha visto mermada por la afluencia de centenares de personas que quieren escucharlos al pie del muro, entre la sorna de muchos y la respetuosa atención de muchos otros.Las respiraciones comienzan cuando el sol empieza a ocultarse, pero en ocasiones no se escuchan hasta bien entrada la noche, para durar hasta la madrugada. Son exhalaciones profundas, tensas, con una cadencia rítmica que a veces se quiebra y hace que los períodos se distancien unos cuatro o cinco segundos, para recobrar luego su frecuencia anterior.

Lo que se escucha podría identificarse con la respiración cansina de una persona anciana o moribunda, pues las exhalaciones se oyen acompañadas de un ligero ronquido, muy semejante al de ciertos tipos de agonía. Con todo, el sonido posee a veces un tono relajado, casi beatífico, para pasar a crisparse en otras ocasiones. Se trata de una respiración sensible, levemente cambiante cada día, diríase que humana.

El lugar del que las respiraciones parten es una zona de unos cuatro metros cuadrados de una especie de frontón, coronado por la cruz de los dominicos, en el muro exterior del convento de San Pablo. La abadía, que fue edificada hacia 1546, por el primer marqués de Las Navas, Pedro Dávila, albergó hasta la etapa de la desamortización de Mendizábal una comunidad dominica de unos veinte frailes. Las obras pueden deberse a un discípulo de Juan de Herrera, fray Juan de Villacastín. No se descarta que sobre su planta se alzara anteriormente una edificación templaria. El altar está orientado al Sur.

Toda la fábrica es de piedra granítica, procedente del Risco de Santa Ana, peñasco que con el castillo de Magalia, situado a unos doscientos metros del risco y del convento, delimita el triángulo en que las respiraciones resuenan. El recinto abacial se encuentra en ruinas, con arcadas de inspiración gótica abiertas al cielo raso por hallarse el convento destejado.

Un pasadizo cegado

El templo dominico posee un túnel, hoy cegado, que le unía al poderoso castillo que se yergue sobre un enclave de origen romano y que fue construido por el primer marqués, simultáneamente al convento. En este pasadizo existieron enterramientos y no es difícil encontrar restos de huesos humanos en el solar que la abadía ocupa. Desde dentro, este periodista pudo comprobar en plena noche que no se oyen en absoluto las respiraciones, cuyo eco restalla con fuerza sólo hacia el exterior.

Sobre la fachada se han proyectado haces de luz de linternas y faros de automóviles durante las exhalaciones, mientras algunos muchachos apedreaban contundentemente el muro. Las respiraciones continuaron con sus cadencias normales. Es esto lo que más hace dudar a los que creen que en las tapias anidan las aves causantes de todo.

Para Rogelio González, palentino, de 49 años, párroco de la iglesia de San Juan Bautista, las misteriosas respiraciones proceden de pájaros nocturnos «sin ninguna duda». Si bien hasta ayer nunca había subido al viejo convento por restar importancia a los hechos, considera sin fundamento alguno los rumores según los cuales las tapias podrían cobijar cadáveres de personas ajusticiadas allí hace siglos por el sistema del emparedamiento, y otras especulaciones no probadas. Tras afirmar que el inquisidor general fray Tomás de Torquemada, dominico, pasó algunas etapas de su vida en Las Navas del Marqués, un siglo antes de alzarse el convento, asegura desconocer si el pueblo fue escenario de algún auto de fe o ajusticiamiento por parte del Santo Oficio.

Las preocupaciones del párroco se orientan más hacia la profanación de los sepulcros del interior del convento, los riesgos de accidentes para quienes se adentran en las ruinas y el deterioro artístico que pueda causarse a la abadía, a punto de ser declarada monumento nacional.

También el alcalde, Antonio Quirós, de 46 años, miembro de UCD, está preocupado por los peligros de accidente para los curiosos que penetran al recinto. Ha tratado de reducirlos al máximo, mandando cambiar buena parte de los accesos. «Esta cuestión de los suspiros se va a acabar inmediata mente», dice, «ya que he ordenado la instalación de dos andamios sobre la fachada. Va a quedar claro de u na vez que se trata de pájaros nocturnos anidados en un repliegue abovedado del muro.» Los suspiros, hay que decirlo, se oyen nítidamente en un radio de más de cien metros, distancia que implicaría el anidamiento de un ave de enormes proporciones, o bien condiciones acústicas ultrasensibles en las tapias conventuales. Ni el veterinario, Antonio Peña; ni el médico, Germán González, admiten el supuesto de que se trate de un fenómeno de origen humano. «Son aves nocturnas, probablemente lechuzas, que se cuelan por las ranuras.» Para el médico, que rechaza tajantemente explicaciones no físicas, las exhalaciones se asemejarían grandemente a las de personas en estado agónico o comatoso. «Son muy parecidas a las de la respiración estertórea», agrega.

Los registros magnetofónicos que se han hecho son ya numerosos. Durante las últimas noches, más de un millar largo de personas ha escuchado perfectamente lo que allí suena, pese al griterío de centenares de mozalbetes, que enredan entre los grupos de curiosos. En grandes concentraciones, la gente bromea, pero en los pequeños corros los comentarios se hacen reservados, casi a media voz. Pocos creen que la respiración de una o varias lechuzas se oiga tan poderosamente a tanta distancia. Nadie quiere pensar en vestigios de agonías, ni en difuntos, pero muchos hombres y mujeres tardan horas en conciliar el sueño cuando cae la noche.

martes, 25 de septiembre de 2018

Operación Pastorius



Justo después de la medianoche en la mañana del 13 de junio de 1942, el guarda costas de veintiún años de edad, John Cullen estaba empezando su patrulla a pie a lo largo de la costa de Long Island, Nueva York. A pesar de que este tramo de playa era considerado un posible objetivo para grupos de desembarco enemigos, el joven marinero era la única línea de defensa en esa noche de niebla, y su única arma, una linterna de confianza, estaba demostrando ser ineficaz contra la asfixiante neblina. Mientras Cullen se acercaba a una duna en la playa, la forma de un hombre apareció de repente delante de él. Momentáneamente sorprendido, llamó a la silueta para identificarse.

“Somos pescadores de Southampton”, respondió una voz. Un hombre de mediana edad salió de la niebla espesa, y continuó: “Nos hemos quedado en tierra.” Esto sonaba plausible para Cullen, por lo que invitó al pescador y su tripulación a pasar la noche en la cercana estación de la Guardia Costera. La oferta parecía agitar el hombre, y él se negó. “No tenemos una licencia de pesca”, explicó.

A medida que las sospechas de Cullen comenzaron a crecer, una segunda figura apareció sobre la duna y gritó algo en alemán. El hombre frente a Cullen dio la vuelta, gritando: “¡Maldito idiota, vuelve con los demás!” Luego se volvió de nuevo a Cullen con una intensidad en su expresión, que dejó paralizado al marinero, porque era casi seguro de que estaba solo en la playa con un grupo de espías nazis.

El agente alemán estaba cerca, y susurró: “¿Tiene usted una madre?, ¿Un padre?” Como Cullen asintió, continuó, “Bueno, yo no quiero tener que matarte.” Le tendió un fajo de billetes. “Olvídate de esto, toma este dinero y ve a pasar un buen rato.” Cullen, dándose cuenta de que esto podría ser su única oportunidad de irse con vida, decidió aceptar. Cuando fue por el fajo de billetes, el hombre de pronto se lanzó hacia delante y agarró la linterna de Cullen. Luego señaló la luz hacia su propio rostro. “¿Me conoces?”, Preguntó.

“No señor, nunca le he visto antes en mi vida.”

“Mi nombre es George John Davis. Dame un buen vistazo. Me conocerás en East Hampton alguna vez. “Con eso, soltó la linterna y el dinero, y desapareció en la niebla. El conmocionado guardacostas dio unos pocos pasos vacilantes hacia atrás, luego se dio la vuelta y echó a correr hacia la estación de la Guardia Costera para informar a sus superiores de que sus temores se habían hecho realidad.

La sospecha de Cullen era correcta, pero el hombre que había enfrentado no era ningún comandante militar endurecido. Su verdadero nombre era George John Dasch, un camarero y lavaplatos que había llegado a la atención del alto mando alemán por el tiempo que había pasado viviendo en los Estados Unidos antes de la guerra. Él y un equipo de tres agentes sin experiencia habían sido objeto de varias semanas de intenso entrenamiento en una granja secreta cerca de Berlín antes de ser introducidos en un U-boot con destino a las costas de EE.UU.. Su misión, encabezada por Dasch, era sabotear la manufactura y transporte de Estados Unidos, y aterrorizar a la población civil del país. Sería conocida como Operación Pastorius.

Los acontecimientos de la noche habían dañado el tenue control que tenía Dasch sobre el grupo. Sin el conocimiento del guardacostas John Cullen, dos marineros armados se habían agazapado en la oscuridad durante la conversación en la playa, esperando la señal para atacar. La orden era matar a todo aquel que se entrometiera durante el desembarque. Pero Dasch había elegido el camino de la conversación, y sus afirmaciones de que había convencido al guardacostas no le parecieron a sus compañeros. Después de un nervioso ir y venir, los saboteadores terminaron enterrando sus suministros en la arena, y se dirigieron a la cercana estación de ferrocarril de Long Island.

Al mismo tiempo, John Cullen llegaba al puesto de la Guardia Costera y sin aliento recitó lo que había visto, entregó el dinero de los sobornos como prueba. Aunque escépticos y preocupados por levantar una falsa alarma, sus superiores acordaron enviar una patrulla armada para investigar. Fueron conducidos de nuevo al sitio por Cullen, donde las dudas se disiparon rápidamente, a la luz antes del amanecer, los hombres podían ver la silueta de un submarino alemán en un banco de arena cerca de la costa. Una vez que se fueron, una búsqueda rápida de la zona reveló una serie de pequeñas cajas enterradas bajo una capa superficial de arena. En su interior había una gran cantidad de explosivos, equipos de detonación, uniformes nazis, y licor alemán de calidad.

Una vez que la noticia llegó al director del FBI, J. Edgar Hoover cerca del mediodía, su emoción no podía ser contenida. Como el Procurador General Francis Biddle recordó más tarde: “Toda la energía imaginativa e inquieta de Edgar Hoover se agitó en una acción rápida y eficaz. Estaba decidido a atrapar a todos antes de que cualquier sabotaje tuviera lugar. ”

Por fin había una oportunidad para que Hoover probara el valor de su organización durante la guerra. Pero la situación era delicada, haciendo pública la historia no solo pondría a todo ciudadano americano en busca de los alemanes, sino que también alertaría a los sospechosos y podría causar histeria pública, por no hablar de la vergüenza. Se decidió, pues, que un apagón informativo se impondría. En silencio, con el grado más profesional de pánico, el FBI comenzó la cacería humana más grande de su historia.

En ese momento, los cuatro aspirantes a terroristas se instalaron en Nueva York, preparándose para su tarea en la comodidad de los hoteles y restaurantes de lujo. Tenían $ 84,000 dólares en fondos de la misión para disfrutar, equivalentes a más de $ 1 millón en la actualidad. Se quedaron completamente inconscientes de que sus suministros esenciales ya habían sido confiscados y que todo el poderío del FBI, en secreto, los estaba asechando.

Pero George John Dasch, líder audaz del grupo, tenía un secreto propio. Al día siguiente del desembarco llamó a Ernst Peter Burger, el miembro más cauteloso y disciplinado del equipo, en la habitación del hotel sobre los pisos superiores de los dos hombres compartían. Se acercó a la ventana y la abrió de par en par.

“Tú y yo vamos a tener una charla”, dijo Dasch, “Y si no estamos de acuerdo, sólo uno de nosotros va a salir por esa puerta, el otro volará por esta ventana.”

Entonces reveló la verdad a Burger: él no tenía ninguna intención de seguir adelante con la misión. Él odiaba a los nazis, y quería a Burger de su lado. Burger sonrió. Después de haber pasado diecisiete meses en un campo de concentración nazi, sus propios sentimientos por el partido fueron menos que de aprecio. También él había estado planeando dar la espalda a la misión. Ellos estaban de acuerdo.

Los dos hombres estaban seguros de cómo proceder con su plan. Eran reacios a comunicarse con las autoridades, después de haber sido informados por sus manejadores que los nazis habían infiltrado el FBI. Con el tiempo, llegaron a la conclusión de que su mejor opción era una llamada telefónica anónima para probar las aguas y establecer nuevos contactos. Dasch llamo a la nueva oficina de campo del FBI de Nueva York, y después de varias transferencias se puso en contacto con un agente especial. Se identifico a sí mismo como “Pastorius“, el nombre de la misión, Dasch cuidadosamente recitó su historia. A continuación, ominosamente, el hombre en el otro extremo de la línea colgó. Dasch fue atacado por el pánico. ¿Habría sido expuesto a un espía nazi?, ¿habían rastreado la llamada?

En medio del caso más importante en la historia del FBI, el agente de guardia había desestimado su única pista como una broma.

Sacudido, pero no desanimado, Dasch ordenó a Burger quedarse y mantener un ojo en los otros hombres mientras se dirigía a Washington DC para enderezar las cosas. La mañana del 19 de junio, una semana después de su aterrizaje en Long Island, Dasch entró en la sede del FBI con un maletín. Él explicó quién era y pidió hablar con el director Hoover.

Los agentes en el edificio, sin embargo, estaban demasiado ocupados capturando espías para ser molestados con otro chiflado de la calle que conocía los detalles clasificados sobre desembarcos secretos nazis. Dasch fue de una oficina a otra, hasta que finalmente el Subdirector DM Ladd, el agente a cargo de la persecución, estuvo de acuerdo con seguirle la corriente cinco minutos de su tiempo. Dasch airadamente repitió su historia, sólo para encontrarse a sí mismo una vez más con gestos y miradas condescendientes hacia la puerta. Harto al fin, levantó el maletín que llevaba, abrió sus correas, y arrojó los $ 84,000 dólares de fondos de la misión sobre el escritorio de la Subdirección. Ladd parpadeó con asombro y comenzó a reconsiderar las reclamaciones de Dasch.

En la semana siguiente, Dasch fue objeto de un intenso interrogatorio, y felizmente reveló todo lo que sabía. Su operación, explicó, fue sólo la primera de una larga serie de misiones de sabotaje planeadas por los alemanes para paralizar el esfuerzo de guerra estadounidense. Ellos tenían programado aterrizar cada seis semanas, con el segundo equipo inminente. Dasch expuso los objetivos sobre los que habían recibido instrucciones, así como los métodos que habían sido entrenados para usar. Él reveló información clave sobre la producción de guerra alemana, los planes y equipos. Desenvolvió un pañuelo sobre el cual aparecían los nombres de los contactos locales que habían sido escritos en tinta invisible, aunque Dasch, que había dormitado su camino a través de la escuela de espías, no podía recordar cómo revelarlo. Lo más importante de todo, Dasch conocía la ubicación de sus tres cómplices y sus alias, teniendo cuidado de tomar nota del papel de Burger en la deserción.

Los tres hombres que habían desembarcado con Dasch se encontraron rápidamente con la información que había suministrado. Dasch sabía poco sobre el segundo equipo de cuatro hombres, pero con la ayuda de su pañuelo -que el laboratorio del FBI descubrió rápidamente podría ser revelado por los vapores de amoníaco- pronto fueron seguidos y arrestados. Apenas dos semanas después del primer aterrizaje, y sin un solo intento de sabotaje, los ocho hombres se encontraban en custodia.

Hoover rompió el silencio de los medios en la tarde del 27 de junio. En todo el país, los ciudadanos estadounidenses se sorprendieron al despertar a los titulares de primera plana diciendo “U-BOATS LAND SPIES; EIGHT SIEZED BY FBI.” Pero no fue la historia que se contó. Hoover pensó que dejar que se supiera la verdad en ese momento no haría nada para disuadir a los alemanes de hacer nuevos intentos de sabotaje. Era mejor perpetuar el mito de una invencible FBI que había detenido la trama a través de su propio ingenio y un ojo que todo lo ve, una historia que también pasó a encajar muy bien en la agenda personal de Hoover.

En su conferencia de prensa, por lo tanto, Hoover no hizo mención de la deserción de Dasch, o de cómo había revelado todos los detalles de la misión. Él optó por elogiar la brillantez y la eficiencia de su FBI. “El trabajo de detective del siglo”, lo llamó Hoover, refiriéndose quizás a la observación sagaz del agente Ladd del efectivo de $ 84,000 al rebotar en su frente. Otros detalles, explicó, tendrían que esperar hasta después de la guerra. La sala de prensa estalló insatisfecha con especulaciones acerca de agentes de élite del FBI infiltrados de la Gestapo y el Alto Mando. Hoover se negó a confirmar tales teorías salvajes.

Con el último de sus cómplices detenidos, ya era hora de que Dasch obtuviera lo que le correspondía. El 3 de julio, sus contactos en el FBI lo esposaron y lo arrojaron en una celda junto a sus hombres. No era la respuesta que Dasch había estado esperando, pero los agentes le aseguraron que era poco más que una formalidad. Le dijeron que J. Edgar Hoover se aseguraría de que recibiera un perdón presidencial dentro de 6 meses.

De hecho Hoover ya había hablado con el presidente Roosevelt acerca de la detención, pero su conversación no tenía nada que ver con la defensa de la liberación de Dasch. El presidente recibió una versión similar a la proporcionada a la prensa, sin mención del papel Dasch o Burger en la investigación. Según Hoover, Dasch había sido “detenido” dos días después que sus cómplices, y la detención se había hecho en Nueva York, no en Washington, lo que implica que la detención de los subordinados había llevado a la captura de su líder y no al revés. Las revisiones de Hoover en la historia pudieron haber tenido algo que ver con el río de cartas y telegramas recibidos posteriormente por el presidente instándole a conceder al director del FBI con la Medalla de Honor del Congreso. Al final resultó que, la mayoría de estos mensajes provenía del propio FBI, de una oficina sólo unas cuantas puertas más abajo de Hoover. La campaña, sin embargo, no tuvo éxito.

El equipo de operación chapucero de Pastorius y el gobierno colgándose de una historia inventada fueron factores para venderle al pueblo de los Estados Unidos una versión casi épica de contra espionaje. Pero lo cierto es que en el momento de su captura, la mayoría de los saboteadores estaban demasiado ocupados visitando los establecimientos de juego y prostitución y no en la planificación de los actos principales de sabotaje. Varios se rencontraban con la familia que habían dejado atrás en Estados Unidos, mientras que otro se habían encontrado con una vieja amiga y estaban en el proceso de planificación de su boda. El Alto Mando alemán tal vez había juzgado mal la conveniencia de enviar a los ciudadanos naturalizados para atacar a su propio país adoptado. Sin embargo, la única preocupación del gobierno de EE.UU. estaba en tranquilizar a sus ciudadanos y enviar un poderoso mensaje a los nazis. Dado que los hombres no habían cometido ningún delito, un tribunal normal podría sentenciarlos a no más de unos pocos años de cárcel, o incluso absolverlos por completo. Para el presidente Roosevelt, esto era inaceptable. En un memorando enviado al Fiscal General Biddle, escribió: “. Ciertamente ellos son tan culpables como se puede ser y me parece que la pena de muerte es casi obligatoria” Un tribunal militar, según él, era la única manera de garantizar este resultado. “No voy a renunciar a ellos”, dijo Biddle, “No voy a entregarlos a cualquier mariscal de Estados Unidos armado con un recurso de hábeas corpus”.

Él no encontraría nada que objetar entre la población estadounidense. Como se muestra en las encuestas y editoriales de todo el país, el público estuvo abrumadoramente a favor de la ejecución de los ocho terroristas.
Al mes siguiente del desembarco inicial en Long Island, los ocho saboteadores fueron puestos ante un tribunal militar a puerta cerrada, el primero en ser levantado desde los días de la Guerra Civil. Fue presidido por un panel de siete generales, no habría jurado, ni prensa, ni recurso de apelación. Durante el juicio, ninguno de los acusados ​​negó su implicación en la trama, en lugar afirmaban que habían sido forzados a la misión por los nazis, o que se habían unido como un medio de escapar de Alemania. Debido a sus circunstancias únicas, Dasch fue defendido por separado. Su abogado alegó competentemente en su favor, y señaló que el caso nunca se habría resuelto sin él, que el FBI le había prometido su libertad, y que claramente había estado planeando traicionar la misión desde el principio. No sólo había desobedecido las órdenes al dejar con vida al guardacostas Cullen, también había revelado deliberadamente su rostro y nombre asignado-George John Davis-al hombre.

Después de 16 días en el período de sesiones y dos apelaciones constitucionales rechazadas de la defensa, las dos partes habían terminando. El fallo fue firmado y enviado directamente al Presidente, quien iba a ser el árbitro final de la sentencia. Fue unánime: los alemanes, los ocho de ellos eran culpables. La sentencia recomendada era la muerte.

Fue sólo después de leer la transcripción del juicio que Roosevelt se dio cuenta de que Hoover lo había engañado. No obstante, al parecer no sacudió los cimientos de su opinión sobre el caso. Ante la insistencia del abogado defensor, FDR dio sólo suelo suficiente para conmutar la sentencia de Dasch a 30 años de trabajos forzados, y a Burger de por vida. George John Dasch, un hombre que se había imaginado ser recibido como un héroe por el pueblo norteamericano y quizás ganar su propia Medalla de Honor, pasaría lo que iba a ser el resto de su vida en prisión. Sus seis cómplices no fueron tan afortunados. Cinco días después del final del juicio, marcharon a la silla eléctrica en orden alfabético. Dentro de los dos meses del desembarco en Estados Unidos, los hombres habían sido capturados, acusados, juzgados y ejecutados. El veredicto oficial del tribunal no sería liberado hasta dentro de tres meses.

Dasch y Burger fueron encerrados en una prisión federal, su verdadera historia sólo fue conocida por un puñado de funcionarios militares y gubernamentales. Hitler se enfureció ante la noticia de la captura de sus hombres, y se negó a arriesgar otro submarino para nuevas misiones. Tal como había previsto, Hoover efectivamente detuvo cualquier intento de sabotaje alemán para el resto de la guerra.

Las historias Burger y Dasch no terminaron en la cárcel. Después de la victoria aliada en Europa, los documentos relacionados con su caso fueron puestos a disposición del público a pesar de las fuertes objeciones de J. Edgar Hoover. Con la verdad a la intemperie, y después de un período de tres años de retorcerse, el presidente Harry S. Truman accedió finalmente a cancelar las penas de los dos hombres. Después de haber pasado seis años en una prisión federal, fueron puestos en libertad y deportados a Alemania.

Las consecuencias del sabotaje nazi de 1942 siguen estando muy presentes hoy en día. A raíz de los ataques terroristas de 11 de septiembre de 2001, el gobierno de Estados Unidos aprobó el uso de tribunales militares para juzgar a sospechosos de terrorismo capturados.

Al bajarse del avión en tierra alemana, Dasch y Burger se encontraban como dos hombres sin hogar: criminales y traidores en Alemania. Burger se volvió contra su antiguo comandante, públicamente lo culpa por la debacle total antes de desaparecer varios años más tarde. Por su parte, Dasch se negó a rendirse, él pasó el resto de su vida haciendo campaña para su aceptación en Alemania y por la oportunidad de regresar a Estados Unidos. Él nunca lo logró. Dasch murió en Alemania en 1992, sigue a la espera del indulto que le prometió por J. Edgar Hoover medio siglo antes.