miércoles, 21 de octubre de 2015

La maldición del pueblo de Carlisle



La ciudad de Carlisle en Inglaterra, de aproximadamente 100.000 habitantes, se hizo famosa por un brote la fiebre aftosa en 2001, sus grabes inundaciones en 2005, excesiva tasa de desempleo, extraños incendios en varias empresas e incluso un inesperado descenso de categoría del equipo local de fútbol. En 2005, el concejal Jim Tootle de 59 años, afirmó que la culpa de estos desastres la tenia una enorme piedra de granito ubicada en un paso subterráneo cerca del castillo de Carlisle, con una inscripción de unas 1069 palabras, siendo esta una maldición escrita por Gavin Dunbar, arzobispo de Glasgow, supuestamente, para proteger a la ciudad de los ladrones violentos en 1525. Además el Sr. Tootle dijo que el monumento debía ser destruido. En noviembre de 2011 el Sr. Tootle murió de un sospechoso paro cardíaco.


Los orígenes de la maldición

Hace casi cinco siglos atrás, Carlisle era muy conocido por su paso fronterizo con escocia. Del siglo XIII al siglo XVI tubo el punto mas activo de vandalismo, donde cuatreros, ladrones y chantajistas eran muy comunes en la zona. En 1525, el arzobispo de Glasgow, Gavin Dunbar, cansado de tanto vandalismo emitió una maldición. La maldición consistía en un escrito consistía de más de mil palabras y según los expertos, se trataría de la maldición escrita mas larga del mundo, ósea la “madre de todas las maldiciones”. Fue leído en voz alta en los púlpitos de las iglesias de la región fronteriza. Los vándalos fueron condenados a la peor pena, el infierno. Un extracto de la maldición dice:


Maldigo la cabeza y los cabellos de su cabeza, su cara, su cerebro, su boca, su nariz, su lengua, sus dientes, su frente, sus hombros, su pecho, su corazón, su estómago, su espalda, su vientre, sus brazos, sus piernas, sus manos, sus pies, y cada parte de su cuerpo, desde la parte superior de su cabeza hasta la planta de sus pies, delante y detrás, dentro y fuera.

Que la maldición que cayó sobre Nabucodonosor, Holofernes, a hacer la guerra y la barbarie en los verdaderos hombres cristianos, la maldición que cayó sobre Judas, Pilato, Herodes, y los Judíos que crucificaron a Nuestro Señor, y todas las plagas y los problemas que cayeron sobre la ciudad de Jerusalén, por lo tanto, sobre Simón el Mago por su traición, el sangriento Neron, Ditius Magcensius, Olibrius, Juliano el Apóstata y el resto de los crueles tiranos que mataron y asesinaron a los seguidores sagrados de Cristo, caerá sobre ellos por su tiranía crueldad y asesinato del pueblo cristiano.


Y que toda la venganza que nunca se tomó desde el principio del mundo, por los pecados abiertos y todas las plagas y pestes que alguna vez cayeron sobre el hombre o bestia, que caigan sobre ellos por su conducta, matanza sin sentido y el derramamiento de sangre inocente.

Prohíbo a todos los hombres y mujeres cristianos tener ningún tipo de contacto con ellos, a comer, beber, hablar, rezar, mentir, o en cualquier otro acto, bajo la pena del pecado mortal.

Y, por último, les condeno a perpetuidad en el pozo profundo del infierno, a no quedarse con Lucifer y con todos sus compañeros, primero en la horca, luego destrozados y arrastrados como perros, cerdos y otras bestias salvajes, abominables en todo el mundo.

Y su vela va de delante de ti, como sus almas pueden ir de la faz de Dios, y su buena reputación en el mundo, hasta que sus pecados, antes mencionados, el aumento de esta maldición sea terrible, haciendo la satisfacción y penitencia.

El monumento a la maldición

En 2001, como parte de las celebraciones del milenio, el ayuntamiento solicitó a Gordon Young, un artista local, tallar la maldición de Gavin en una piedra. Fue colocado en un paso inferior, entre el sombrío castillo de Carlisle y el Museo Tullie House. El propio artista se molesto por la acusación de que su obra estab dañando a la ciudad de Carlisle.


Si pensara que mi escultura pudiera afectar a Carlisle, yo lo habría destruido hace años”, según el propio artista.

La controversia sobre el monumento

Desde su presentación, la piedra ha causado una gran controversia. Los consejeros locales han echado la culpa a esta macabra obra de todos los problemas de la ciudad. La piedra fue llamada “santuario para la adoración del diablo”, además de que el propio Uri Geller se ofreció para deshacerse de la piedra y librar al pueblo de la maldición. Controversias a parte, algunas personas se hacen la misma pregunta, ¿no se podría haber realizado otro tipo de monumento para la celebración?

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