sábado, 31 de marzo de 2018

Mansión Woodchester



La Mansión Woodchester es famosa por los espíritus que en ella deambulan por jardines y aposentos. La residencia se encuentra en la zona de los Cotswold, Inglaterra, y es un impresionante edificio que, por el simple hecho de encontrarse frente a él, produce escalofríos, sobre todo por las inquietantes gárgolas que parecen custodiar el edificio y acechar a quien ose inmiscuirse en su interior.

La primera aparición fantasmal documentada data de 1902, cuando un vicario de la zona observó una figura etérea en las puertas de lo que era una mansión a medio terminar. Años más tarde fue un jinete incorpóreo vestido con ropa de la guerra civil el que se dejó ver por las proximidades. En los últimos tiempos algunos afirman que al fantasma de una mujer anciana le gusta atacar a otras mujeres en los rincones con menos luz de la casa y que, en ocasiones, vuelan piedras en el interior de algunas habitaciones.

Debido a su gran popularidad como lugar encantado a lo largo de tantos años, la casa es a menudo visitada por cazadores de fantasmas y otros curiosos que quieren experimentar en carne propia la sensación de ser espectadores de un fenómeno que traspase las barreras de la realidad humana. Muchos de ellos al poner un pie dentro sencillamente se desploman y otros sufren una suerte de ataque espectral.

Entendidos de temas paranormales concluyeron que la mansión es el epicentro de gran actividad paranormal y poltergeist. En sus visitas al lugar se han conseguido registrar detalles de apariciones etéreas, sombras negras, grabaciones de sonidos espectrales y notorios cambios de temperatura.

En cuanto a la historia de lo que hoy es la mansión Woodchester se sabe que William Leigh, un adinerado masón, compró este inmueble en 1854 con la intención de demolerlo y construir posteriormente un palacete. Lo que no había planeado fue su muerte prematura, a causa de la cual no se pudo seguir financiando las obras que finalmente quedaron incompletas.

El fallecimiento de William Leigh ocurrió en 1873 y la finca pasó a manos de su familia, que no la ocupó al no estar terminada y no contar con dinero suficiente. En 1938 fue vendida, pero en 1940 cuadrillas del ejército de Estados Unidos y Canadá tomaron posesión de la propiedad hasta que terminó la II Guerra Mundial. Luego fue abandonada. Desde 1992 está a cargo de la Woodchester Mansión Trust y hoy en día, tras ser reacondicionada, se puede visitar. Aconsejan a quienes se pasean por su interior mucha precaución y ropa cómoda, aunque no para huir de los fantasmas sino porque, a fin de cuentas, es una gran casa que no llegó a ser terminada.

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