lunes, 10 de agosto de 2015

El Castillo de Glamis


Si hay algo más atrayente que un hermoso castillo es un hermoso castillo plagado de leyendas; y uno de ellos es el de Glamis.


No podemos negar que el lado místico y sobrenatural de una fortificación hacen estas construcciones muchísimo más atractivas.


En Escocia encontramos cientos de estos castillos. 


Construcciones con siglos de antigüedad que cuentan con uno o incluso varios fantasmas como inquilinos.


Un excelente ejemplo es el mencionado castillo de Glamis, uno de los enclaves turísticos más importantes del país.


Este castillo está ubicado en Glamis, Angus, Escocia, y data aproximadamente de principios del siglo XV.


Podemos dejarnos enamorar por sus muros, llenos de historia.


Podemos disfrutar de sus interiores y pasear por sus jardines.


No obstante, después de saborear su estructura y bellas proporciones, seguramente tendremos ganas de ahondar un poco más en su lado oculto, el lado oculto que todo castillo guarda.


Son varios los fantasmas que pasean por los pasillos de este castillo. 


Para empezar, encontramos la leyenda de Janet Doyglas, la sexta Lady Glamis.


Al parecer, el final trágico de esta mujer, quemada en la hoguera por cometer actos de brujería contra el mismísimo rey, la condenó a pasar el resto de la eternidad deambulando sin descanso por las instalaciones de Glamis.


Tras la muerte de la joven dama, el castillo pasó a manos de la corona inglesa. 


A partir de ese momento, muchos son los que aseguran ver a Lady Glamis paseando por los pasillos.


La fama de este fantasma ha sido tal, que muchos aseguran que es uno de los fantasmas más famosos de toda Escocia, conocida en ocasiones como la misteriosa Dama Gris.


Otro de los episodios oscuros de este castillo es el que se conoce como “El horror de Glamis”. Se trata de un secreto oscuro que era transmitido a todos los duques de la familia cuando estos cumplían 21 años.


El contenido de este secreto se desconoce, no obstante, está relacionado con una habitación oculta a la que absolutamente nadie puede acceder.


Parece ser que en 1880 un obrero que se ocupaba de una pequeña reforma en el palacio, encontró esta cámara por equivocación.


La familia lo embarcó rumbo a Australia con una suma de dinero bastante importante.


Con el único fin, evidentemente, de silenciarlo y alejar los rumores de palacio.


La leyenda más extendida relacionada con este secreto, habla de que hace más de 150 años, los duques de Glamis de aquella época tuvieron un hijo con varias malformaciones.


El hijo era tan grotesco, que los duques no dudaron en encerrarlo en una habitación oculta a los ojos de cualquier curioso.


Aunque era alimentado correctamente, los duques tenían esperanzas de que el joven pereciera y pudieran así librarse de este oscuro secreto.


No obstante, al parecer, el joven sobrevivió a varias generaciones de la familia, siendo por tanto un secreto que debía conocer el cabeza de familia.


Muchos aseguran que aún es posible escuchar los llantos desgarradores de este pobre hombre. Privado de su libertad hasta sus últimos días.


Ni de lejos estos fantasmas son los únicos que habitan el Castillo de Glamis. 


Lo cierto es que la lista es realmente amplia. 


Encontramos por ejemplo una anciana que porta un fardo, un joven muy delgado que es conocido como Jack el Corredor, otro hombre con barba que al parecer falleció en los calabozos e incluso un paje africano vestido con ropa del siglo XVII.


A Sir Patrick Lyon, tercer conde de Strathmore y propietario del castillo de Glamis, le gustaba contar una anécdota muy peculiar: Decía el conde que una noche de sábado en la que estaba jugando a las cartas con su amigo el conde de Crawford, un criado osó advertirle de que se acercaba el sabbath.


Enfadado por la interrupción, el conde Patrick respondió que seguirían jugando y que si el demonio deseaba unirse a ellos sería bien recibido.


A medianoche el demonio en persona se presentó en la sala dispuesto a aceptar la invitación. Jugaron una larga partida en el transcurso de la cual los dos condes perdieron su alma, quedando condenados a pasar en aquella habitación desde el día de su muerte hasta el Juicio Final jugando a las cartas.


Esta historia siempre ponía los pelos de punta al interlocutor del conde, acrecentando su aura de jugador borracho y disoluto, y, sobre todo, la secular fama del castillo de Glamis como lugar maldito.


Situado en el valle de Strathmore, en Tayside, Escocia, el castillo de Glamis pertenece a la familia Lyon desde 1372.


La primera noticia de su existencia data de 1034, año en el cual el rey Malcolm II fue asesinado entre sus muros por un grupo de rebeldes.


Se dice que mientras huían en medio de la noche, los asesinos se ahogaron en el cercano lago Forfar al quebrarse la superficie helada de este.


Algunos afirman que es con el asesinato del rey cuando comienza la historia sobrenatural del castillo.


Otros sitúan su inicio en 1372, con la llegada de la familia Lyon desde Forteviot, pues los Lyon habrían traído con ellos un cáliz acerca del cual se decía que si abandonaba alguna vez Forteviot acarrearía la desgracia sobre la familia.


De ser cierto, la maldición del cáliz tardaría aún 150 años en manifestarse. En 1538 Janet Douglas, Lady Glamis por matrimonio, era injustamente condenada a morir en la hoguera, bajo la acusación de emplear artes brujeriles en contra del rey Jaime V.


El castillo pasó a poder del rey, hasta que a su muerte fue devuelto a los Lyon. Aseguran que desde entonces el espectro de Lady Glamis es visto con frecuencia por sus pasillos bajo la forma de una “dama blanca” o una “dama gris”.


Pero el de Lady Glamis no es el único fantasma que habita el castillo. 


También han sido vistos una anciana portando un fardo, un hombre de barba canosa (supuestamente un antiguo prisionero fallecido de hambre en el sótano), un paje negro con ropajes a la manera del siglo XVII, un ser flaco al cual se le llamó Jack el Corredor… Y el censo espectral no termina aquí.


En una ocasión, un huésped vio aparecer una cara pálida y ojerosa al otro lado de la ventana de su habitación.


El rostro desapareció como si algo tirase de él, y entonces se escucharon unos chillidos horribles. Otros huéspedes oían unos golpes en las paredes que no les dejaban dormir, y cuentan que esto le sucedió también a lady Elizabeth Bowes-Lyon (futura Reina Madre de la actual Isabel II de Inglaterra), quien pasó su infancia en el castillo.


En 1957 una pobre sirviente abandonó su trabajo aterrorizada porque todas las noches escuchaba en la habitación contigua a la suya a Sir Patrick y el conde Crawford, los jugadores de cartas, arrojar unos dados, golpear el suelo con los pies y proferir terribles blasfemias.


Pero apariciones aparte, el mayor misterio del castillo es el conocido como “el horror de Glamis”, un oscuro secreto familiar que cada conde ha de transmitir al próximo cabeza de familia cuando este cumple 21 años. Los rumores acerca del secreto comienzan a circular a finales del siglo XIX.


Según parece, Claude Bowes-Lyon, decimotercer conde, que murió en 1904, vivió toda su vida obsesionado por este tema. Dicen que a un amigo que le preguntó por él le contestó: “Si te contara la verdadera naturaleza del secreto te postrarías de rodillas y darías gracias a Dios de que no fuera el tuyo”.


Existen indicios de que el enigma está relacionado con una habitación oculta. Tras encontrarla por accidente en 1880, un obrero fue rápidamente despachado por el conde rumbo a Australia con una importante suma de dinero en el bolsillo.


En los años 20 un grupo de huéspedes intentó localizar la cámara secreta, llegando a descubrir desde el exterior su ubicación aproximada, pero el decimocuarto conde de Strathmore montó en cólera al enterarse y no pudieron averiguar más.

Según la principal hipótesis, el secreto consistía en el hijo deforme –si no abiertamente monstruoso– de uno de los condes, que habría vivido recluido en aquella habitación, sobreviviendo a varias generaciones.

Sin embargo, esto no pasa de pura especulación, ya que el misterio continúa todavía sin ser desvelado.

Estas son algunas, pues hay más, de las leyendas que se entretejen en torno al castillo de Glamis, el cual merecería con justicia el título de “Castillo más encantado de Escocia”.


Además de la capilla de la Dama Gris, se cuenta que el fantasma de una mujer torturada y sin lengua y el de un joven esclavo negro se dejan ver, respectivamente, en los jardines y en la habitación de la Reina. 

Eso sí, el fantasma más famoso es el del Conde Beardie, un hombre cruel que se cuenta que está condenado a jugar hasta el fin de los días a las cartas con el Diablo, en una habitación secreta que, según dicen, está en oculta tras alguna pared de la cripta.

La mención de Shakespeare al castillo como lugar del asesinato del rey Duncan es errónea, porque este suceso pasó en el siglo XI y el castillo no se construyó hasta el XIV… Aún así, en la visita te enseñan el supuesto lugar del crimen.

Alrededor de la famosa habitación secreta se ha escrito mucho y circulan varias teorías: desde el horrible secreto monstruoso escondido allí hasta los cadáveres de los enemigos del Conde, enterrados en vida… 

Lo que sí es cierto es que desde fuera se ven más ventanas que las que hay en el interior… Un misterio por resolver ;) Porque todo buen castillo escocés que se precie, necesita fantasmas para ser más auténtico. Eso sí, a mi que no me esperen durmiendo sola en uno.

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