domingo, 26 de julio de 2015

Fantasmas de York



Dicen de York que es la ciudad más encantada de toda Europa, que en sus antiguas casas medievales y a lo largo de sus callejones y pasadizos se encuentran escondidos más de 500 fantasmas de hombres, mujeres, niños y animales torturados por toda la eternidad. Como no puedo comprobar científicamente la veracidad de estas afirmaciones, me he decidido a contártelas, solo para que vayas preparado si piensas viajar a York.



No me extraña que se hable de fantasmas, muertos, torturados y mutilados en York, todo sea dicho. Aquí ha pasado de todo. Los vikingos masacraron la ciudad antes de fundar su Jorvik, y William the Conqueror hizo lo propio para recuperar el poder sobre Inglaterra. Las plagas, pobreza y terribles condiciones sanitarias asolaron durante la edad media la ciudad, y algún que otro criminal también hubo. ¡Hasta Guy Fawkes, el hombre que intentó volar el Palacio de Westminster, era de York!


Historias de Fantasmas en York

Son incontables las historias de fantasmas que York tiene, hablando con cualquier local te podrá narrar una buena cantidad de cuentos que te dejarán boquiabierto o te harán "morir" de la risa. Cada rincón de la ciudad parece tener una historia negra que contar. Éstas son algunas:

Los legionarios romanos de la Treasurer's House. Sin duda la historia más famosa de todas es la que dice que un fontanero tuvo una aparición en la bodega de la Treasurer's House en 1953. Toda una legión romana apareció tras comenzar a escuchar sus pasos a través del muro y cruzó la habitación para fundirse de nuevo con las paredes. La descripción del fontanero de los atuendos de los legionarios sorprendió por su exactitud y el hecho de que la casa se encuentre sobre una antigua carretera romana no ha hecho más que acrecentar la leyenda.


El pub más encantado del mundo. The Golden Fleece es el pub más encantado según confirman todos los que han encontrado fantasmas en el lugar. Construido en 1503, tiene un fantasma de un viejo chiflado que echa a la gente que se sienta en su esquina del bar, el de un chaval asesinado durante la época victoriana que roba a los clientes, y en las habitaciones de la planta superior el fantasma de Lady Peckett, que atraviesa muros, da portazos y ríe como una loca. Y estos son solo algunos de sus fantasmas.


La historia de Alice la loca. Lund's Court, una callejuela de York, fue antes conocida como Mad Alice Lane. Nombre que al parecer viene de una vecina de la calle, Alice Smith, supuestamente ahorcada en el Castillo de York en 1825 por estar loca (mad en inglés). Otra versión habla del asesinato de su marido. ¡Nunca lo sabremos!

La casa más encantada de York. Haunted, en el 35 de Stonegate es una casa de más de 700 años que dice ser la más encantada de la ciudad. Ahora ha sido convertida en una de las atracciones más populares y recomendables de York. En su libro de visitas la gente cuenta experiencias aterradoras.


Los gatos de York. Tantas son las historias macabras de York que hay 22 estatuas de gatos repartidos por el centro de la ciudad para acabar con la influencia del diablo, pues se dice que los gatos protegen contra el mal. Fíjate bien en los muros de todas las calles y tú también verás algunos.

Ghost Walks, visitas guiadas fantasmales

Dentro de las visitas guiadas y las rutas por la ciudad, las Ghost Walks (caminatas fantasmales) son las más populares. De hecho se dice que este tipo de rutas se ideó en la propia York. Personajes muy curiosos te llevarán por la ciudad en busca de fantasmas e historias sorprendentes. Éstas son algunas de las visitas guiadas más populares:


Ghost Trail of York. Cada tarde a las 19:30 sale desde la York Minster.
The Ghost Hunt of York. 19:30 desde The Shambles.
Original Ghost Walk of York. A las 20:00 horas desde el King's Arms Pub junto al puente Ouse.
Ghost Creeper Tour. 19:30 los viernes sábados y domingos de noviembre a junio y todas las noches el resto de meses desde el Jorvik Viking Centre.
Ghost Walk Experience. 19:00 desde la columna romana junto al Minster.


York, ciudad histórica. Esconde tras sus murallas no sólo edificios de gran valor arquitectónico, sino también la presencia de conocidos fantasmas que vagan por sus calles y que le han valido el título otorgado en el año 2002, de “ciudad europea más visitada por los fantasmas“.

Este título honorífico, otorgado por la Fundación Internacional de Investigación sobre Fantasmas, se basa en la presencia de espíritus que han sido vistos por habitantes de York, muchos de ellos ilustres.


Catherine Howard fue la cuarta esposa de Enrique VIII y murió en el cadalso por adulterio. Fue arrestada en el año 1542, pero cuando los guardias se presentaron en sus poasentos para arrestarla, consiguió escapar y huyó en busca de su esposo para implorar perdón. Sin embargo, fue capturada antes de lograr verlo y murió ejecutada poco después. Durante el trayecto hasta el cadalso sus gritos fueron espeluznantes, y desde entonces, se cuenta, que en cada aniversario de aquel día, sus gritos se oyen por los pasillos del castillo.


La historia de estos fantasmas se remonta a la época romana. Muchos de aquellos soldados que pasearon y lucharon en sus calles hoy día se aparecen en la Sala del Tesoro de la Catedral; también famosas son las apariciones en las mazmorras de York. O la del Teatro Real donde se dice que vaga una monja que fue emparedada viva por haberse enamorado. O en la Iglesia de Todos los Santos donde un fantasma desconocido asiste a todos los entierros.

Pero no sólo hay fantasmas en los edificios. También por las calles se han detectado presencias sobrenaturales. Por la calle Mad Alice Lane se pasea Alice Smith, ahorcada por loca. O como por otras calles, donde pasea un ladrón fratricida arrepentido.


Es tal la presencia fantasmal que la propia ciudad tiene un recorrido turístico para todos aquellos adeptos a este mundo. Desde The Shambles, la calle más comercial, hasta la plaza Exhibition Square, o la Sala del Tesoro o las mazmorras, podremos oir los cuentos de terror y las historias que expertos en fenomenología nos irán contando como guías.

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sábado, 25 de julio de 2015

El unicornio.




El unicornio, animal mitológico, fabuloso, indomable y noble, símbolo de pureza y fuerza e icono desde la edad media de versos y poemas de los más grandes amores que, entre leyendas, magias y sortilegios, transformaron su primigenio sentido místico y hasta su aspecto, trastocando a la antigua bestia, esquiva, salvaje y capaz de traspasar a tres elefantes a la vez con su poderoso cuerno, en un ser dócil y amoroso, más dispuesto a posar con su majestuoso porte en escenarios oníricos para ser inmortalizado en tapices y grabados, único modo, por cierto, de satisfacer los deseos de posesión de nobles y monarcas que, durante siglos, persiguieron a este mítico ser en pos de la supuesta magia y del inconmensurable poder que atesoraba en su legendaria asta.


La palabra Unicornio proviene del latín “Unus” (Uno) y “Cornus” (Cuerno), y su origen en la cultura occidental se basa en antiguos relatos que se remonta a las civilizaciones griega y romana de la antigüedad, pero en otras culturas, las menciones a seres análogos al unicornio se pierden en la noche de los tiempos.


Los unicornios en la historia

Para los griegos, entre otros, los unicornios eran animales totalmente reales. Ctesias, físico e historiados que vivió allá por el siglo IV a. de C. nos relata su primera descripción en la que un unicornio era un ser de pasos ágiles, con cuerpo más similar al de un asno salvaje que al de un caballo, pero de color blanco, rojo y negro, y un cuerno en la frente de un cúbito y medio de largo (72 cm). Según Ctesias, y posiblemente el origen de los poderes mágicos del cuerno de unicornio, beber en copas hechas y con forma de cuerno de unicornio podía evitar los envenenamientos.


También el historiador romano Plinio el Viejo, que estaba el hombre a la que caía, nos ofrece algún detalle sobre el unicornio. Según su descripción, el unicornio era una criatura con cuerpo de caballo, cabeza de venado, patas de elefante, cola de jabalí y un único cuerno negro, esta vez de dos cúbitos de largo (96cm). A parte, añade la peculiaridad de que emitía un profundo rugido.


Con el paso del tiempo, a la figura del unicornio se le van añadiendo características y peculiaridades. Encontramos, por ejemplo, en un bestiario atribuido a Fisiologus, como embellece la descripción con una alegoría, explicando el simbolismo de la criatura.


Los unicornios, aseguraba, pueden ser capturados tan sólo por una doncella virgen. Según Fisiologus, el animal, en cuanto ve a una virgen, apoya su cabeza sobre el regazo de la joven y se queda profundamente dormido, una imagen que representa la encarnación de Cristo. La inclusión del unicornio en el arte medieval religioso se basa en esta interpretación.


Ya en tiempos más modernos, a partir del siglo XV, los unicornios se convierten en un símbolo muy popular en la heráldica. Quizás el más famoso ejemplo sea el escudo de armas real del Reino Unido, que muestra al león y al unicornio como compañeros, representando el primero a Inglaterra y el segundo a Escocia, quizás expresando la unión de los opuestos.


Durante la edad media, los poetas y compositores franceses reinterpretan o más bien reinventan al unicornio como un símbolo de amor en la corte, donde el amante es atraído por su dama tanto como el unicornio es atraído por la doncella. Hoy en día se conservan varios tapices medievales que entrelazan los temas cortesanos y religiosos conectados con el unicornio.


Los unicornios en otras culturas

En China, el unicornio cuenta con una extensa y venerable tradición que durante más de cuatro mil años ha sido un potente símbolo en la mitología de aquel país.

Ch´i lin, que es el nombre que allí recibe, es una criatura fabulosa con cuerpo de antílope, cola de buey y un enorme cuerno de 3.6 metros de largo. Todo su cuerpo irradia exquisitos colores y su voz es equiparable a miles de carillones. Ch´i lin camina tan delicadamente que sus pezuñas no provocan ningún ruido y es una criatura de gran poder y sabiduría, signo de buena fortuna e indica el nacimiento a veces, otras la muerte, de un gran líder.


Entre las numerosas leyendas en las que aparece Ch´i lin, existe una que cuenta como el viejo soberano Fu Hsi (2852-2738 a. de C.) rezaba por encontrar la forma de registrar sus pensamientos y preservarlos para generaciones futuras. Entonces un día, mientras se encontraba sentado en las orillas del río Amarillo, se le apareció Ch´i lin mostrando sobre su lomo una serie de signos mágicos que inspiraron a Fu Hsi a inventar los ocho trigramas que conforman la base de la caligrafía china.


Una leyenda curiosa, aunque la más famosa sin duda es la que tiene que ver con Confucio. Durante su peregrinaje hacia un santuario para rogar por el nacimiento de un hijo, la que posteriormente se convertiría en madre del filósofo presenció la aparición de Ch´i lin, que arrojó un diminuto trozo de jade a la mano de la mujer y profetizó el nacimiento de un “rey sin trono”. Y, en efecto, a pesar de que Confucio jamás fue emperador, ejerció más influencia sobre la cultura china que cualquier monarca. A los setenta años de edad mientras escribía sus Anales de primavera y otoño, Confucio se enteró de que una bestia había sido asesinada por cazadores. Inmediatamente reconoció que la criatura era Ch´i lin y se puso a llorar. La última anotación de los Anales se refiere a la muerte del unicornio, después de la cual el sabio abandonó la escritura para siempre.


En Japón, el unicornio recibe el nombre de Kirin o Sin-you. El Kirin es amable y solitario, muy similar a Ch´i lin chino. El Sin-you, en cambio, es poderoso y valiente y muestra unos nervios prominentes, como si se tratase de un león, y luce una melena espesa y ondulante de color pardo rojizo.


Según la leyenda, cuando el sabio Kau You presidía la corte, era capaz de dictar sentencia sin esfuerzo sobre cuestiones de culpabilidad e inocencia de delitos menores. Pero cuando el delito en cuestión tenía que ver con una muerte, solía invocar a Sin-you para que le guiara. Si la persona acusada era culpable, Sin-you fijaba sus ojos sobre ella y le clavaba el cuerno en el corazón.


En Vietnam también podemos encontrar muchas y variadas leyendas sobre el origen de los unicornios. Según el folclore, el unicornio hizo su primera aparición en la Tierra durante la dinastía Duong (600 d. de C.). Para celebrar la victoria militar que aseguró el control de las Tierras Altas Centrales, el emperador Duong Cao To estableció la danza anual del unicornio como celebración de la paz. Al igual que otros unicornios orientales, el vietnamita simboliza la felicidad, la riqueza y la prosperidad. Durante la fiesta de Tet (Año nuevo), todavía continúan celebrándose las danzas del unicornio.


Existen otras muchas referencias a los unicornios, por ejemplo, los sellos con unicornios de la civilización del Valle Hindú. Los primeros objetos encontrados en Harappa y Mohenjo-Daro fueron pequeños selloscon dibujos de animales, entre los que se incluía el unicornio, y que estaban marcados con la escritura hindú. Estos sellos datan del 2500 A.de C.


El sello del unicornio fue encontrado en Mohenjo-Daro, mide 29 milímetros en cada lado y está hecho de esteatita. La ‘Esteatita’ es una piedra fácil de grabar, y se endurece mucho tras ser calentada. En el extremo superior hay un pictograma escrito en Hindú que todavía no pudo ser descifrado, ya que se trata de uno de los primeros sistemas de escritura de la historia.

El unicornio y la magia

El cuerno del unicornio es el recipiente de su magia y de sus pensamientos y experiencias. Del mismo modo, en él se encuentra un extraño sentido, similar a lo que nosotros llamaríamos “sexto sentido”, o una poderosa intuición, que le lleva a brillar ante el peligro. Además, hay animales que lo presentan más liso o con rugosas espirales. Si tiene las espirales muy marcadas, es un animal viejo, que ha acumulado gran cantidad de conocimientos, vida, sensaciones. Si el cuerno está liso, casi intacto, es un unicornio recién nacido o con pocos días. En realidad en esto no es muy distinto de nosotras, las personas, que también con el paso de los años las huellas de lo vivido se dejan ver en nuestro rostro como pequeñas arrugas…


Al cuerno también se le supone poderes curativos o venenosos según la intención con que se use. También había leyendas que decían que si se le cortaba el cuerno a un animal vivo, de este nunca dejarían de brotar alimentos y riquezas sin fin. Eso sí, casi todas las historias también coinciden en que arrancarle el cuerno supondrá la muerte irremediable del unicornio…

Hubo un tiempo en que la gente, convencida de la existencia del mítico animal y apreciándole más por el valor material que podía tener que por lo que de soñador y mágico tiene, por lo que representa en tanto que persecución de la utopía, de las ilusiones… sin pararse a ver esto, buscaban la manera de hacerse con un cuerno que les garantizase una vida lujosa y larga. Nobles y reyes llegaban a pagar grandes cantidades de dinero por algo que, al no haber visto nunca, no podían asegurar que fuese o no un cuerno del mítico unicornio. Así, surgían teorías que demostrarían que el cuerno era o no real: una de ellas decía que al meter un verdadero cuerno de unicornio en un recipiente con agua, ésta debería empezar a hervir; otra recomendaba meter el cuerno en una caja con cuatro escorpiones vivos y considerar que era verdadero si éstos morían en unas horas. Cuernos de todo tipo de animales fueron mercancía valiosa de charlatanes y curanderos, que asegurando, tras relatar cacerías fantásticas, que pertenecían a verdaderos unicornios hicieron su peculiar agosto por las cortes de toda europa.


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viernes, 24 de julio de 2015

El Misterio de la niña eléctrica



Angélique Cottin era una niña inglesa, campesina, de baja estatura, que al parecer ejercía un extraño efecto sobre las personas y las cosas, que hoy en día se conoce como psicoquinesia o telequinesia. De hecho, los fenómenos psíquicos que ella producía son muy similares a los que normalmente se asocian con los poltergeists.


A Angélica se le conocía como la Chica Eléctrica o la Chica Poltergeist, y su caso, aunque no único, fue uno de los primeros fenómenos paranormales investigados científicamente. Como tal, Angélique merece una seria atención, no sólo por parte de los parapsicólogos y los entendidos en la materia.

Los extraños fenómenos en torno a esta niña comenzaron a suceder en la ciudad de La Perriere, en Francia, el 15 de enero de 1846, cuando Angélica contaba con 14 años. A las 8 de la noche, Angélica junto con otras chicas, estaba tejiendo guantes de seda, cuando, de repente, la rueca que usaban comenzó a temblar como si estuviera viva.


Las niñas intentaron contarlo a sus vecinos, pero éstos no les creyeron y les obligaron a continuar con su trabajo. Una por una volvieron lentamente de nuevo al taller, que se mantuvo tranquilo hasta que Angélica llegó a él. En ese momento, las ruecas comenzaron de nuevo a moverse misteriosamente. Todas las niñas gritaban de pánico, menos Angélica, que sentía una extraña sensación de atracción hacia las ruecas.

Cuando los padres de Angélica se enteraron del incidente, pensaban que su hija debía estar poseída. Así que la llevaron a la iglesia del pueblo, a fin de que fuera exorcizada. Sin embargo, el cura pretendía primero presenciar el extraño fenómeno por sí mismo, para convencerse del extraño suceso, y aconsejó a sus padres que llevaran a la niña a un médico.


Mientras tanto, las sensaciones extrañas de Angélica continuaron. Cuando la niña trataba de sentarse en una silla, ésta la empujaba hacia fuera, y era tal la fuerza del poder que ni siquiera un hombre la podía sentar sobre ella. Si dormía en una cama, ésta se sacudía, y el único lugar en el que podía hacerlo era sobre una gran piedra recubierta de corcho.

Los objetos se acercaban a ella, incluso sin contacto físico aparente. El simple toque de su mano, incluso sobre muebles pesados, hacía que éstos rebotaran y saltaran de arriba a abajo. Las personas que estaban cerca de ella podían tener con frecuencia descargas eléctricas. Cuando esto sucedía, el corazón de la niña latía a 120 pulsaciones por minuto, y a veces venían acompañadas de convulsiones.


Lo curioso del caso era que los metales no se veían afectados por su poder, lo que indicaba que, si fuera un poder eléctrico, sería un poco raro. Sus poderes a veces desaparecían durante dos o tres días, y a continuación se iniciaban sin previo aviso. Cuando ella se encontraba cansada, por ejemplo, los efectos se reducían.


La niña fue llevada a París para que fuera sometida al estudio médico. Allí fue examinada por el doctor Tanchou, que fue testigo de sus poderes. Precisamente, en muchas ocasiones, el sofá en el que se sentaba la niña se movía por la sala de consulta. El médico, sumamente impresionado, requirió los servicios del famoso físico y astrónomo, Francois Arago. El físico llegó a la conclusión que los fenómenos eran reales y publicó un informe en febrero de 1846.


Arago pensaba que el poder de Angélica se debía al electromagnetismo. Señaló que el lado izquierdo de su cuerpo, concretamente sobre su mano izquierda y la pelvis, se hallaba más caliente que la parte derecha cuando se producían los fenómenos de la niña. Además, los fenómenos no se producían continuamente, sino sobre todo de noche, entre las siete y las nueve.

Arago se inclinó aún más hacia su teoría del electromagnetismo cuando descubrió que la niña tendía a lanzar los objetos que se movían a su paso hacia el norte, incluso la propia Angélica actuaba como una brújula, ya que siempre lograba acertar dónde se encontraba el norte de algún lugar en concreto.


A pesar de la imprevisible naturaleza de los fenómenos, la salud de Angélica era excelente, aunque se sugería que alguna enfermedad nerviosa era lo que podía haber provocado el origen de los fenómenos. Los padres de la chica, pobres y viendo la sugerente oportunidad, decidieron, en contra de Arago y los médicos, realizar en París una exposición con la niña, para que la visitaran los turistas previo pago.

Sin embargo, el 10 de abril de 1846, los fenómenos paranormales desaparecieron, y ya no volvieron jamás.


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jueves, 23 de julio de 2015

El misterio de la estrella Sirio y el pueblo dogón



Los avanzados conocimientos del pueblo dogón sobre la estrella Sirio se han considerado un misterio durante décadas. Sin telescopios ni otros medios tecnológicos, ¿cómo alcanzaron los dogones esos conocimientos?


Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno, es visible desde el polo sur terrestre hasta las latitudes de Islandia. Desde las civilizaciones más antiguas su intenso brillo siempre ha fomentado la curiosidad y fantasía del hombre; en Egipto, por citar un ejemplo, el día de su aparición sobre el horizonte después de un periodo de invisibilidad (lo que los astrónomos llamamos el ‘orto helíaco’) marcaba el inicio de las inundaciones del Nilo.


Sirio debe su intenso brillo aparente a su proximidad a la Tierra, pues se encuentra a una distancia de tan sólo 8,6 años-luz. La estrella que nos fascina a simple vista es dos veces más masiva y 25 veces más luminosa que el Sol y tiene un rápido movimiento propio en el cielo.


Fue el estudio de este movimiento, que presenta unas marcadas oscilaciones, lo que hizo predecir al astrónomo alemán Friedrich Bessel en 1844 la existencia de una pequeña compañera, Sirio B, que acabó siendo observada por el astrónomo estadounidense Alvan Graham Clark en 1862. Sabemos hoy que Sirio B no es mas que una estrella enana blanca, un pequeñísimo residuo estelar compacto e inerte. Aunque tiene la mitad de la masa del Sol, Sirio B es del tamaño de nuestro planeta Tierra. Por su débil brillo y su proximidad a la deslumbrante Sirio A, es imposible observar Sirio B sin un buen telescopio.


Sirio A y Sirio B se encuentran ligadas gravitacionalmente. Según se estimó en 1851, una década antes de la primera observación de Sirio B, el tiempo que tarda ésta en dar una vuelta alrededor de Sirio A es de 50 años. Más recientemente se han detectado ciertas anomalías en el movimiento orbital de Sirio B que podrían explicarse con la presencia de una hipotética tercera estrella, Sirio C, que a pesar de los esfuerzos de los astrónomos nunca ha sido observada, por lo que su existencia resulta aún incierta.


Cultura ancestral, astronomía avanzada

Los dogones son un grupo étnico establecido en el centro de Malí, cerca del rio Níger y en torno a la gran falla de Bandiagara. Sus tradiciones religiosas y su cultura son ancestrales: conservan vistosos bailes con espectaculares máscaras, cultivan una original técnica en escultura y practican una arquitectura muy peculiar: las viviendas dogonas construidas en la misma falla Bandiagara son patrimonio de la humanidad. Según una tradición dogona unos dioses anfibios (llamados ‘Nommo’) llegaron en tiempos remotos desde el cielo en un barco volador.


El antropólogo francés Marcel Griaule (1898-1956) estudió a los dogones durante los últimos 25 años de su vida. Analizó sus tradiciones y creencias gracias a unas extensas conversaciones con el chamán ciego Ogotemeli. El contenido de éstas fue recogido documentalmente por Germaine Dieterlen (1903-1999), estrecha colaboradora de Griaule, en su libro ‘Le renard pâle’. Y es aquí donde entran Sirio y otros astros.


Relatan Griaule y Dieterlen que, cada 50 años aproximadamente, los dogones celebraban una fiesta llamada ‘sigui’ que estaba íntimamente relacionada con la estrella Sirio. Según Dieterlen, Ogotomeli habría revelado a Griaule unos conocimientos avanzadísimos de astronomía. Los dogones atávicos ya conocían los anillos de Saturno, los cuatro satélites galileanos de Júpiter y, lo que es aún más sorprendente, sabían perfectamente que Sirio era una estrella doble. Es más, la periodicidad de 50 años de la fiesta sigui tendría su raíz en el periodo orbital de Sirio B.


Dudosa arqueología

En 1976, el escritor anglo-americano Robert K.G: Temple publicó ‘El misterio de Sirio’, un libro en el que sostenía la tesis de que unos extraterrestres, que habrían entrado en contacto con la civilización egipcia hace unos 5.000 años, habrían comunicado sus extraordinarios conocimientos de astronomía, y estos conocimientos habrían sido transferidos por los egipcios a los dogones. Como Sirio era tan importante para los egipcios, pusieron mucho énfasis en comunicar sus conocimientos. Naturalmente los extraterrestres fueron incorporados a la arcaica tradición dogona como los dioses Nommo. Temple incluso llega a encontrar indicios en la cultura dogona de la posibilidad de que Sirio fuese una estrella triple, argumentando que conocían la existencia tanto de Sirio B como de Sirio C.


A pesar de lo fascinante de la historia, nadie medianamente serio cree hoy en las tesis de Temple. Hace 20 años que el antropólogo danés Walter van Beek emprendió un concienzudo trabajo de campo con el pueblo dogón y quedó sorprendido por sus modestos conocimientos de astronomía. Van Beek publicó un trabajo (‘Dogon restudied’) en el que subrayó que las tesis de Temple son especulaciones sobre los relatos de Griaule y Dieterlen que, a su vez, están basados exclusivamente en una fuente: el chamán Ogotemeli.


Sin duda los dogones habían tenido contacto con los occidentales antes de la llegada de Griaule a su territorio. Van Beek se refiere a un misionero jesuita que visitó a los dogones antes de Griaule. El astrónomo francés Henri Alexandre Deslandres estuvo en territorio dogón, con una expedición científica, observando un eclipse de Sol en 1893. Es de resaltar que Griaule también era astrónomo amateur.


Lo más plausible es que el avanzado conocimiento en astronomía de Ogotemeli fuese el resultado de un proceso de contaminación y asimilación cultural, es decir, que sus conocimientos en astronomía los hubiese adquirido gracias a los visitantes occidentales. Como ha señalado el gran Carl Sagan, los conocimientos de Ogotemeli reflejaban el conocimiento occidental de la astronomía hacia 1932. Ogotemeli no poseía ningún conocimiento más avanzado al occidental de la época (por ejemplo, conocía los anillos de Saturno pero no los de Urano ni los de Neptuno; tampoco sabía de los numerosos satélites de Júpiter o Saturno). Además, Ogotemeli caía en algunos errores propios de la astronomía occidental de la época.


Es cierto que los dogones se interesaban mucho por la astronomía y no es de extrañar que sus conversaciones con los numerosos visitantes occidentales de finales del XIX y principios del XX acabasen abordando temas del cielo.


Sirio y su compañera enana blanca estaban de gran actualidad en la astronomía occidental de los 1920s y resulta muy plausible que el astrónomo amateur Griaule comentase sus conocimientos a Ogotemeli. Quizás Ogotemeli simplemente asintió, o fingió saber, y la narración de Griaule quedó contaminada por su propio interés en el tema, y por su ferviente deseo de demostrar la complejidad de las creencias religiosas de los dogones.


Fueron los terrestres, y no los extraterrestres, los que comunicaron conocimientos astronómicos a Ogotemeli y los dogones. El estudio científico de Sirio ya entraña fascinantes sorpresas y misterios, sin que tengamos que recurrir a exóticos alienígenas anfibios.


El misterio de Sirio B

Los dogon son una etnia africana que habita en la región central de Mali y en el sur de Níger. Son un pueblo pacífico de pastores, agricultores y artesanos que viven en casas de adobe, pero, a pesar de la relativa sencillez de su cultura, parecen poseer desde tiempo inmemorial una serie de conocimientos astronómicos desconcertantes para la ciencia moderna.


Entre 1931 y 1956, los antropólogos franceses Marcel Griaule y Germaine Dieterlen convivieron con los dogon, llegando a ser aceptados por su comunidad e iniciados en sus tradiciones. Así descubrieron, entre otras cosas, la gran importancia que las estrellas tienen en los ritos y los mitos de este pueblo.


Según la cosmogonía dogon, el universo se originó a partir de una estrella muy pesada a la que llaman Po Tolo. Po Tolo es invisible, en el sentido de que no se puede ver mirando al cielo, pero gira en torno a la estrella más brillante del firmamento nocturno: Sigu Tolo, o, según su nombre occidental, Sirio. Esto resultó sumamente desconcertante para Griaule y Dieterlen, ya que Sirio efectivamente es un sistema doble, con una estrella muy densa e imposible de ver sin un potente telescopio, Sirio B, que gira en torno a su hermana Sirio A. Cómo llegaron los dogon a conocer su existencia era un misterio para los antropólogos franceses.


Además los dogon describían su órbita elíptica con bastante exactitud, y, por otro lado, también parecían poseer otros conocimientos sorprendentes, como que Júpiter tiene cuatro lunas y Saturno un anillo. Todos estos datos astronómicos, de adquisición relativamente reciente para la ciencia occidental, se hallaban imbricados en mitos supuestamente milenarios.


Más tarde se replicó a Griaule y Dieterlen que los dogon bien podrían haber adquirido esos conocimientos astronómicos a través de viajeros occidentales, aunque, si bien Sirio B había sido descubierta en 1862, su extrema densidad no fue tema de debate científico hasta 1920. Un año demasiado reciente como para que los dogon hubiesen incorporado ya ese dato a su mitología. Otra posible explicación consistía en que los propios antropólogos franceses hubiesen moldeado, intencionadamente o no, los mitos indígenas con sus preguntas, ansiosos por encontrar elementos que socavasen el etnocentrismo cultural europeo. Pero esto es difícil de demostrar, por lo que los conocimientos astronómicos de los dogon continúan rodeados de un halo de misterio.


En su polémico libro El misterio de Sirio (1975), Robert Temple plantea la hipótesis de que hubiesen adquirido esa información a través de antiguos visitantes alienígenas. Una idea deudora de las tesis de Erich von Däniken, en el cénit de su popularidad cuando Temple lleva a cabo la investigación y redacción de su libro. Él parte de los escritos de Griaule y Dieterlen y de sus propias indagaciones sobre el terreno. En un rito dogon del que es testigo cree encontrar la teatralización del aterrizaje de una nave espacial, y en los “nonmo”, unos seres míticos de las leyendas dogon, a extraterrestres provenientes de Sirio B, a los cuales atribuye aspecto pisciforme basándose en la representación gráfica que los indígenas supuestamente hacen de ellos.


Como es fácil de imaginar, las teorías de Robert Temple encontraron bastantes detractores. Además de reprochársele hacer interpretaciones interesadas de los mitos dogon, en los cuales se esforzaba por encontrar lo que de antemano buscaba, se le acuso de ocultar aquellos aspectos de los trabajos de Griaule y Dieterlen que podían perjudicar a su tesis principal. Lo cierto es que El misterio de Sirio no inspira demasiada confianza. Se trata de un libro áspero, un collage de elementos heterogéneos que a veces se pierde en disquisiciones más bien bizantinas, como por ejemplo su rebuscada explicación de unos dibujos que en realidad podrían significar cualquier cosa.


De esta historia tal vez debamos quedarnos con la aventura de Marcel Griaule y Germaine Dieterlen: adentrarse en el corazón de África para hacer preguntas a un pueblo en teoría primitivo, encontrando respuestas sorprendentes. Más allá de que al final esas respuestas sean misteriosas o no, escucharlas de primera mano debió de resultar una experiencia apasionante.



También interesante

A una distancia de 8,6 años-luz, Sirio es la quinta estrella más cercana al Sistema Solar. Las otras cuatro estrellas más cercanas son Alfa Centauri (a 4,2 años-luz), la estrella de Barnard (a 6 años-luz), CN Leonis (a 7,8 años-luz) y Lalande 21185 (a 8,2 años-luz). A pesar de ser más lejana que estas cuatro, Sirio se ve más brillante desde la Tierra por ser intrínsecamente más luminosa.

El gran ilustrado Voltaire escribió, en 1752, un relato llamado ‘Micromégas’ que es considerado pionero del género de la ciencia ficción. El cuento narra la visita a la Tierra de Micromégas, un ser procedente de un planeta de la estrella Sirio, y del secretario de la Academia de Saturno. Voltaire se sirve estos personajes para reflexionar sobre la idea filosófica de la relatividad.

El astrónomo Carl Sagan escribió detalladamente sobre el misterio de Sirio y los dogones en su libro ‘El cerebro de Broca’, donde citó otros casos de contaminación científica y concluyó (Capítulo 6 ‘Enanas blancas y hombrecillos verdes’), que "son demasiadas las explicaciones alternativas para el mito de Sirio como para que podamos considerarlo prueba fehaciente de contactos extraterrestres con el pasado".





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