miércoles, 30 de enero de 2019

Experiencias Místicas.



“Más o menos cerca de la medianoche, quien estaba despierto y estaba rezando en silencio vio entrar por la puerta de la casa un carro de fuego luminoso que dio dos o tres vueltas en el lugar; encima de él estaba apoyado un grande globo, con gran esplendor como el del sol que aclaró la oscuridad.
Ellos se sorprendieron de aquella luz que no solo penetró en el cuerpo, sino también en el espíritu donde tuvo efectos extraordinarios. Reunidos, ellos se preguntaron el significado del fenómeno, entonces fue cuando comprendieron que se trataba con certeza del alma del santo Padre. Era un don extraordinario dado a Francisco por Dios por su pureza y su ardiente amor hacia las criaturas.” La visión El carro de fuego por Francisco de Asis

Las experiencias místicas buscan un camino de perfección espiritual que traspasa a los estados de conciencia ordinarios o médicamente aceptados. Muchas veces reciben el nombre de estado de conciencia alterados. Proponen un viaje a nuestra luz interior que nos permitirá transcender a un grado de conciencia superior y conectar con la divinidad

Las experiencias místicas o estados místicos parecen estar conformadas por un compendio de situaciones o fenómenos que hasta el día de hoy están catalogados en el área de la parapsicología. La biografía está repleta de espectaculares casos de auras, bilocación, clarividencia, estigmas, levitación, visiones, olor de santidad. Además, es habitual que al místico esas experiencias paranormales le acompañen de por vida. Parece ser un despertar de un grado superior de conciencia, diferente al común de la población, un despertar a lo que los escépticos llaman facultades parapsicológicas.

Signos de Santidad

Corría el año 1915 cuando el fraile capuchino conocido entre los lugareños como el Padre Pío, sintió un fuerte pinchazo en sus manos después de haber estado meditando un largo rato. Tremendas heridas se habían generado en sus manos. Tres años más tarde, se encontraba en el coro junto a sus hermanos de oración cuando efectuó un grito fuerte y punzante. Cayo al piso desvanecido, comenzó a sangrar por las cinco llagas de Cristo (ambas manos, ambos pies y el sacratísimo costado).

Durante sus misas, cada vez que elevaba la sagrada forma, entraba en éxtasis y de sus heridas comenzaban a brotar pequeñas gotas de sangre y suero. De manera abrupta trataba de esconder sus manos y mantener en secreto sus estigmas, pero su caso prospero entre los fieles y llego a oídos del Vaticano, en donde lo sometieron a un riguroso examen.

Según informes de Vaticano, en los verdaderos estigmas la sangre que fluye a través de las heridas es una sangre arterial limpia. Las heridas permanecen abiertas por mucho tiempo, inclusive años y no presentan proceso de curación alguno. Curiosamente en ninguna herida de las personas estigmatizadas existe un proceso de infección, ni de inflamación.

Aparecen y desaparecen de manera repentina. La mayoría de los estigmas se repiten regularmente durante la vida del estigmatizado, quien entra en una especie de éxtasis y experimenta una unión con el sufrimiento de Cristo.

Las apariciones de Teresa Musco

Teresa Musco, es la menor de cuatro hijos de un modesto matrimonio de agricultores, Salvador y Rosina Zullo. Nació en Caiazzo, provincia de Caserta, en la región de la Campania, al sur de Italia, el 7 de junio de 1943.

En el año 1951, realizó su Primera Comunión, en ese mismo año fue operada y se puede decir fue el comienzo de su larga agonía.

A partir de 1955 Teresa registra en un Diario sus experiencias místicas. Es de destacar que la vidente era analfabeta, puesto que no había tenido la posibilidad de asistir a la escuela, ya que desde niña debió contribuir con su trabajo a la manutención de la familia. Fue la Virgen misma quien se hizo cargo, a partir del 25 de diciembre de 1949, de enseñarle a leer y a escribir guiándole la mano. En ese mismo año la Virgen le había anticipado que iba a tener que dejar la casa paterna para trasladarse a Caserta. Lo que hizo recién el 8 de enero de 1968.

Ya desde pequeña había anunciado que tendría mucho que sufrir, que iría a varios hospitales y sería tratada por varios médicos. En 1956 y 1957 fue internada repetidas veces y sometida a diversas intervenciones quirúrgicas. Desahuciada, ella declaró: “Yo no muero tan pronto, volveré varias veces al hospital”. De hecho, vivió diecinueve años más.

Tuvo bilocaciones; éxtasis; los estigmas de la pasión; lacrimaciones y sudor de sangre en varias imágenes de su devoción (de un Niño Jesús, del Sagrado Corazón); existen fotografías y videos de estos fenómenos y testimonios de doctores y analistas que confirman su realidad; aparición de objetos materiales, dinero, alimentos y medicinas necesitados por su familia muy pobre; clarividencia; conocimiento del futuro

Murió en el año 1976, ella profetizo su muerte con gran exactitud a los 33 años de edad. Los estigmas aparecieron en sus pies y en sus manos durante una visión que tuvo en la Semana Santa del año 1969 y la acompañaron por el resto de su vida. Si bien Teresa era una persona prácticamente analfabeta, cuando entraba en éxtasis hablaba y escribía en arameo.

¿Es imposible estar en dos lugares al mismo tiempo?

Mi madre solía decir “no puedo estar en dos lugares al mismo tiempo”. La bilocación, es el don de estar en dos lugares al mismo tiempo y es considerado por la Iglesia Católica como un don divino.
EL 21 de septiembre de 1774, después de oficiar su misa Alfonso María de Ligorio cayo de repente de su silla y entro en un profundo estado de trance. En su trance no se movía, sus parpados permanecían cerrados y respiraba tenuemente, siendo la única evidencia que aún se encontraba con vida.
Varios días después, Ligorio se despertó y levanto como si nada le hubiera pasado. Cuando los presentes le preguntaron sobre su situación dijo: “Estuve cuidando al Papa Clemente XIV”, quien se encontraba a 160 kilómetros del lugar.

Curiosamente el Papa falleció en el mismo momento que Ligorio se despertó, saliendo de su estado de trance. El comunicado oficial de la Iglesia incluía una lista de clérigos que había estado presente al lado del Papa cuidando su salud y hasta el momento de su muerte, Alfonso María de Ligorio era uno de los presentes.

Solo los elegidos pueden levitar.

San José de Copertino nació el 17 de junio del año 1603, en un pequeño pueblo llamado Lecce. Sus padres eran muy pobres, perdieron su casa y vivían en un cobertizo, lugar en donde el nuevo niño llego a este mudo. Su vida estuvo rodeada de sucesos sobrenaturales. A José de Cupertino se le atribuyen más de doscientos casos de vuelos de toda altura y duración.

Mientras celebraba una de sus misas, cayó en profundo éxtasis religioso, sus pies abandonaron el piso y su cuerpo comenzó a levitar. La noticia de su vuelo milagrosa se extendió rápidamente y la gente comenzó a acudir al monasterio de todos los pueblos vecinos para verlo. Incluso hay historias que cuentan que levito en una audiencia con el Papa. Pero los vuelos se volvieron perjudiciales para su vida y algunas personas lo asociaban a la brujería. Lo enviaron a otro monasterio, tratando de ocultarlo, pero sus vuelos no cesaron y la gente lo clamaba.

José de Cupertino, vivió hasta los 60 años de edad y fue canonizado casi cien años después de su muerte. Su vida fue dramatizada en la película de 1962 The Reluctant Saint.

Personas levitando se han mencionado en diferentes culturas, los incas, los chinos, los ninjas de Japón entre otros. Los antiguos chinos mencionan personas capaces de provenir de lugares lejanos y desaparecer sin dejar rastro alguno. El fenómeno era tan popular en la antigüedad que los chinos incluso le asignaron un nombre: «Bairi Feisheng», que significa “volar a plena luz del día”.

La fantástica cultura Inca, también forma parte de la levitación. El cronista español Juan Polo de Ondegardo, quien documentó la forma de vida de los incas en el siglo XVI, escribió que los sacerdotes de Cuzco podían volar sobre la copa de los árboles

Los científicos modernos se cansan de afirmar que todos los hechos mencionados en años de historia carecen de fiabilidad, asegurando que resulta imposible que el cuerpo humano se eleve por sí solo, sin una fuerza que lo impulse. Todos los hechos místicos, religiosos o no, aún forman parte de lo inexplicado.

Reflexión Final

Me permito finalizar este articulo con las sabias palabras de Albert Einstein: 
“La más bella emoción que podemos tener es la mística. Es la fuerza de toda ciencia y arte verdaderos. Para quien esta experiencia resulte extraña es como si estuviera muerto. Saber que existe lo que para nosotros es impenetrable, manifestándose como la más alta sabiduría y la más radiante belleza, que nuestras pobres facultades sólo pueden entender en sus formas más primitivas -este conocimiento, esta sensación- está en el corazón de nuestra verdadera religiosidad (…) Un ser humano es parte del todo”.

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