miércoles, 4 de mayo de 2016

Las Poquianchis, asesinas de prostitutas




NOMBRES: Delfina, María de Jesús, Carmen y Eva González Valenzuela (todas ellas hermanas)
PAÍS: México

FECHAS DE NACIMIENTO: Solo se conoce la de Delfina, en el año 1912

FECHAS DE FALLECIMIENTO: Delfina el 17 de agosto de 1970; Eva en noviembre de 1984; Se desconoce la supuesta fecha de defunción de las otras dos hermanas implicadas

APODOS: Las Poquianchis; Las Poquianchis Infernales

NÚMERO DE VÍCTIMAS: Entre 91 y 200

CARGOS JUDICIALES: Múltiples delitos de homicidio, trata de blancas, crimen organizado, profanación de cadáveres, aborto, corrupción de menores, secuestro y soborno

CONDENA: Pena máxima en México en esa época, 40 años de cárcel para todas ellas


Una familia muy católica Maltratadas por su padre, las hermanas Gonzales Valenzuela sufrieron el terror de los primeros años del siglo XX en la ciudad de Guadalajara en México. El ambiente hostil del padre contra las cuatro hijas provenía de un apego malsano (que él llamaba amor) hacia ellas, alimentado por el tradicionalismo, el fuerte sentimiento religioso y el poder que entonces tenían los hombres sobre sus familias.


El alcoholismo de Isidro, adre de las muchachas, era la causa principal de que las hijas tuvieran que lidiar recurrentemente con un ambiente agresivo; sumado a eso, su madre Bernardina era una mujer profundamente religiosa que obligaba a sus hijas a seguir la costumbre católica y permitía que el marido se desahogara con las niñas a golpes, cada vez que llegaba borracho.


Fue cuestión de tiempo para que las hermanas comenzaran a fugarse de la casa para hacer su propia historia. Su principal intención, como es apenas lógico, era alejarse de la mirada paterna que tanto las perseguía: la primera hija, Carmen Gonzales, sería “raptada” por un charro mexicano que la obligaría a casarse, algo que la muchacha busco aprovechar aunque sabía que su padre (que tenía un trabajo de seguridad) no permitiría este desaire, buscaría al raptor y lo ajusticiaría. Tras esto se vio obligada a retornar a la casa, donde fue encerrada en una celda hecha artesanalmente donde viviría 4 años.


La independencia encontrada

Las hijas no soportaron sufrir más las calamidades domésticas y terminaron por irse, aunque en una edad más avanzada. Se establecieron en algunos barrios populares del centro de la ciudad jalisciense y comenzaron a vivir de los textiles: la hija que había sido encerrada encontró la manera de casarse con un ladrón llamado Jesús Vargas y con él pusieron una cantina.


Trajeron a este lugar prostitutas de todas partes: de Guanajuato, de Zacatecas y de Colima, aunque la mayoría eran de la misma ciudad. Aquellas eran reclutadas jóvenes y confundidas y se les obligaba a tener relaciones con los clientes del negocio. Aquí comenzó la fuerte violencia que caracterizaría a las Gonzales, que pasaba por castigos físicos y todo tipo de abusos a sus desgraciadas empleadas golpeándolas, torturándolas e incluso violándolas con objetos punzantes, ocasionando más de una vez la muerte de una jovencita.


Este primer negocio no funcionaría tan bien, pero Carmen se asociaría con Delfina, otra de las hermanas, para abrir una cantina mucho más grande en una zona comercial muy importante llamada San Juan de Lagos. Allí estableció dos locales uno de los cuales se llamaba “Guadalajara de noche”. Con ayuda de la alcaldía municipal (gracias a se las “mordidas” que eran pagadas para que su negocio prosperara) esta cantina comenzó a tener un maratónico ascenso.


Las muchachas que eran traídas, siempre con engaños, terminaron viviendo una época de terror parecida a las que narran los cuentos de Halloween. Eran mal alimentadas, obligadas a trabajar a bajísimos precios y vigiladas para que no hicieran nada que fuera considerado “ilegal” por las hermanitas Gonzales Valenzuela. No consideraban que la prostitución fuera mala ni pecaminosa, pero si era mal vistas ciertas posturas, ciertos fetiches e incluso el lesbianismo, juzgado como un acto demencial.


Con ojos en las paredes las Gonzales veían que todo se llevara a buen término, castigando al otro día con cuerdas, clavos calientes, perros domesticados y otros utensilios capaces de causarles graves vejámenes que bien podían llevar a la muerte… lo que pasaba con mucha normalidad.


Las prostitutas vivían encerradas y no podían pedir ayuda por el mismo motivo de ser fuertemente vigiladas. Decenas de mujeres vivieron y murieron allí sin que ninguna ley las protegiera, solamente fue cuestión de que prohibieran la prostitución para que se destapara la olla podrida en la que estas muchachas eran apresadas.


Cuando se encontró la verdad

Luego de que las cuatro hermanas estuviesen implicadas en crear burdeles por todo el centro-occidente mexicano, especialmente después de crear un burdel en León, llamado “Las poquianchis”, la ley les cayó encima. Su reacción fue bastante violenta, resultando muerto en una escaramuza uno de los esposos de las Gonzales.


Cuando los policías entraron a observar encontraron un grupo de muchachas maltrechas y en estados agonizantes que dieron un testimonio muy fuerte contra las “poquianchis”.


Se les reconoció el asesinato de casi una centena de mujeres (aunque algunos creen que el número real es más cercano a 150) y se descubrió que cuando quedaban en embarazo sus hijos eran abortados a la fuerza, muriendo muchas veces las madres de los bebés.


Todos los restos de estas mujeres que asesinaron, eran llevados a una casa donde sus cadáveres eran descuartizados y enterrados.


A la cárcel fueron a parar estas mujeres y algunos de sus esposos, entre ellos el “capitán Águila Negra”, amante de Delfina, que moriría de un paro cuando se le anunció su libertad veinte años después de que fue apresado.


Las hermanas también murieron en la cárcel, algunas por accidentes, y sólo la hija menor (María de Jesús) sobrevivió al martirio de la prisión. Ya en libertad se casó y vivió hasta 1990.


Entre las mejores adaptaciones al cine de este horripilante caso está la película mexicana “Las poquianchis” dirigida por Felipe Cazals. A la literatura, Jorge Ibargüengoitia, escribió “Las muertas”, relatando con veracidad muchos de los actos de violencia cometidos contra las víctimas.


Otros blogs que te pueden interesar.


Image and video hosting by TinyPic

martes, 3 de mayo de 2016

Dashi-Dorzho Itigilov




Meditación

La meditación es una técnica milenaria y pilar de algunas religiones (en particular en Asia Oriental) que busca alcanzar un estado de tranquilidad o trance mediante la concentración. Por mucho tiempo despreciada por occidente, con el paso de los años se ha demostrado que tiene beneficios inmensos y puede resultar en un control del cuerpo y la mente que raya en lo sobrenatural.

En efecto, la meditación no solo genera ondas cerebrales asociadas con el bienestar y la felicidad, sino que permite controlar el cuerpo hasta niveles insospechados. Desde manejar la temperatura interna (y mantenerla en condiciones de frío extremo) hasta disminuir el ritmo cardiaco casi al punto de la inconsciencia, quienes dominan la meditación a la perfección muestran cualidades verdaderamente impresionantes. Pero, ¿puede la meditación superar el destino supremo de la humanidad? ¿Puede conquistar la muerte?

Muerte

¿Es la muerte inevitable? Para nosotros, al menos, parece serlo… en este plano de existencia.
Porque casi todas las religiones hablan de la vida como algo eterno, algo que puede transformarse – al ir al cielo o reencarnarse, por ejemplo – pero que de ninguna manera puede ser destruido. 


Evidencias, se dice, quedan en el mundo: seres a medio camino entre esta realidad y la otra que se presentan ante nosotros, pero por lo general se asume que al abandona este plano de existencia se alcanza otro más allá de nuestra comprensión.


Sin embargo, algunos monjes budistas encuentran en la inmutabilidad, en la eterna permanencia, una forma de inmortalidad. Como lo vimos en el artículo 


El extraño rito de las momias vivientes en Japón, muchos de estos monjes dedicarían sus últimos años a mantener un ritual inhumano para preservarse para siempre en forma de momias. 


Muertos en vida, sus cuerpos seguirían para siempre, quizás como muestra de que sus almas viven también allí. El reciente descubrimiento de una momia en Mongolia ha llevado a otro nivel este tipo de ideas.

¿Vida eterna?

Las momias japonesas tenían que pasar por un duro proceso dedicado a eliminar su grasa y sus fluidos corporales mientras aún estaban con vida. Por esta razón, sus cuerpos se momificaban con mayor facilidad.


Dashi-Dorzho Itigilov, un monje budista que seguía la corriente tibetana y vivió en Buryatia, en la entonces Rusia Imperial, no pasó por ninguna de estas duras pruebas. Nacido en 1852, dedicó su vida a la meditación y el estudio de la medicina y la filosofía en varios templos budistas. En su momento, escribió una enciclopedia de farmacología.


Su liderazgo y su bondad dieron un gran auge al budismo en la región de Buryat, convirtiéndolo eventualmente en el doceavo Pandido Khambo Lama (es decir, cabeza del budismo en la región rusa de Buryat). 


Tras la llegada de la revolución rusa dio instrucciones a sus compañeros de abandonar la región, pues temía las consecuencias de la persecución del ejército rojo. Sin embargo, él decidió permanecer allí.


En 1927, a sus setenta y cinco años, Itigilov sintió que pronto llegaría el momento de su muerte. Se sentó a meditar y pidió a sus compañeros que comenzaran los ritos funerarios, pero estos decidieron acompañarlo. En la posición de Loto exhaló su último suspiro.


Su cuerpo no sería observado de nuevo hasta 1955, cuando los monjes lo retiraron y quedaron asombrados por su buen estado. No se trataba de una momia, pues sus tejidos seguían frescos sin mostrar signo alguno de descomposición. 


En 1973 volvieron a examinarlo y no encontraron cambios, pero por temor a la persecución ideológica en la Unión Soviética decidieron permanecer en silencio.


No sería hasta el año 2002 cuando sus restos fueran exhumados frente a un grupo de expertos y líderes budistas para encontrarse con que mostraba los efectos de una persona que hubiese muerto 36 horas en el pasado. Sus tejidos estaban prácticamente intactos.


En la actualidad Itiligov es un personaje muy importante en el imaginario budista y algunos monjes consideran que no está muerto, sino que se encuentra en un trance profundo, quizás habiendo alcanzado el Nirvana. 


Quienes lo visitan incluso estrechan su mano, que se siente como la mano de cualquier individuo ordinario. Tal es su fama que el mismo Vladimir Putin lo visitó en abril de 2013 para “conversar”.


Otros blogs que te pueden interesar.


Image and video hosting by TinyPic

lunes, 2 de mayo de 2016

Robert el muñeco maldito.




Desde hace algún tiempo se rumorea que las películas de Chucky, el muñeco asesino, se basaron en parte en el caso del Muñeco Robert, que actualmente tiene más de 100 años. A primera vista Robert es solo un muñeco de trapo, que representa en tamaño real a un pequeño niño marinero, que viste de blanco y lleva un osito bajo el brazo. 


Sus ojos son negros, pequeños e inexpresivos, carentes del realismo que usualmente se ve en las muñecas embrujadas; sin embargo, algo habita en Robert, y eso ha hecho que su presencia siembre el terror en cada inocente familia que ha tenido el infortunio de poseerlo, pues nunca faltó quien afirmara que Robert se movía, que estaba vivo…


El Muñeco Robert (conocido también como “Robert el Muñeco Embrujado”, “Robert el Muñeco Maligno”, “Robert el Muñeco Poseído” o “Robert el Muñeco Encantado” ) tuvo como primer propietario a un talentoso artista y escritor de Key West: Robert (Gene) Eugene Otto, quien lo recibió de manos de un sirviente nativo de las Bahamas y versado en el vudú y la magia negra (esto ocurrió en 1906, cuando tenía apenas seis años). 


Según los rumores, la familia de Otto (Robert Eugene Otto) maltrataba a una pequeña niña sirvienta emparentada con el sirviente que sabía de vudú, de modo que El Muñeco Robert fue una venganza disfrazada de regalo, pues supuestamente estaba embrujado y hasta contenía cabello real (conseguido cuando el chico se cortaba el pelo en casa) del propio Otto.


Pese al hechizo, el muñeco tenía aspecto amable y pronto consiguió el cariño de su joven dueño, que lo bautizó con su primer nombre y, según cuentan, lo llevaba casi siempre con él. 


De hecho, esta amistad llegó a tanto que los padres de Otto (a quien llamaban por “Robert”, pues era su primer nombre) le pusieron al juguete “El Muñeco Robert”, a fin de evitar confusiones con su hijo. Los padres de Otto señalaron que a menudo le oyeron hablar con su muñeco. 


Pronto comenzaron a escuchar que El Muñeco Robert respondía en las conversaciones, e inicialmente creyeron que Otto estaba simplemente cambiando su voz; pero, cuando los vecinos dijeron haber visto al muñeco moviéndose solo desde una ventana a otra cuando no había nadie en la casa, llegaron a sospechar que El Muñeco Robert estaba vivo.


El Muñeco Robert no se apartaba del lado de Gene. Incluso tenía su propio lugar en la mesa familiar. Sin embargo, a pesar del cariño que Otto seguía teniendo por su muñeco, los poderes de éste se volvieron más intensos y… diabólicos. 


Así, la familia de Otto reportó que a veces el muñeco emitía una risita aterradora, que se movía cuando no había nadie cerca; y que a algunas ocasiones, en medio de la noche, escuchaban gritar a Otto y, cuando entraban al cuarto, encontraban los muebles volteados y a Otto (asustado) en la cama junto con Robert, diciendo que éste había causado todo el desorden.


 La familia de Otto y sus vecinos no eran las únicas personas que presenciaban las extrañezas del muñeco, pues varios invitados juraron que, al mirar a Robert El Muñeco, éste había cambiado de expresión e incluso parpadeado. 


De hecho, algunos huéspedes terminaron por finalizar sus visitas únicamente porque el muñeco los había asustado, aunque esto también se dio con trabajadores, como un fontanero que salió corriendo después de que vio al Muñeco Robert, volvió a trabajar, volvió a mirarlo y se encontró con que éste le hacía una mueca burlona y malvada.


En el año 1974 Otto falleció y su esposa Anne, guiada por una mezcla de respeto y temor, no quemó al Muñeco Robert, sino que lo metió en un baúl con llave, dentro del ático de la casa, que para aquel entonces ya se conocía como la Casa del Artista, gracias a la fama del difundo Otto. 

Ahora bien, tiempo después una familia de tres (padres e hija) se mudó a la Casa del Artista (la casa del difunto Otto) y, cuando descubrieron al Muñeco Robert, la niña pequeña, que en aquel entonces tenía solo 10 años, quedó fascinada con el muñeco y le tomó cariño, queriendo conservarlo.


Otra vez la historia del lobo disfrazado de cordero se repitió, pues primero la niñita simplemente informó que, sin explicación alguna, las muñecas que estaban cerca de El Muñeco Robert habían aparecido decapitadas… ¿Sería Robert? Sí, y eso lo supo poco después, porque sus padres la empezaron a escuchar gritar de noche, ya que Robert se movía por la habitación y a veces intentaba atacarla… 

Los padres de la niña sabían que algo pasaba, aunque la versión del muñeco viviente no acababa de convencerlos; sin embargo, encerraron a Robert en el ático después de que encontraran al perro de la familia fuertemente atado con cable en la sala de estar, ya que era un poco inverosímil pensar que su pequeña hija había perdido la cabeza y que el animal se había dejado atar de esa manera… Como se ve, esto ya hizo que sospecharan, aunque aún no estaban plenamente convencidos de que Robert tenía vida, pero los años pasaron y su hija, ya convertida en una mujer adulta, continuaba afirmando que Robert estaba vivo y era malvado…


En cuanto al Muñeco Robert, hoy en día se encuentra en el Museo Martello, aunque ocasionalmente sale para ser grabado u otras cosas, pero casi siempre permanece en su caja sellada de plástico, y aún sigue asustando gente, porque muchos miembros del personal del museo han reportado cosas inusuales, y un ejemplo fantástico es el caso de un hombre que se encargaba de abrir y cerrar el museo, y una vez dejó cerrando todo y apagando las luces, pero al día siguiente abrió el museo (nadie había entrado antes que él) y encontró que todas las luces estaban encendidas, que Robert estaba en una posición diferente dentro de su caja, y que sus pies tenían polvo fresco, como si hubiese caminado por el museo… 

Adicionalmente, los visitantes del museo también han reportado cosas raras, como golpecitos en el cristal o parpadeos del muñeco.

Otros blogs que te pueden interesar.



Image and video hosting by TinyPic

domingo, 1 de mayo de 2016

Sophia, el robot que amenaza con destruir a la humanidad



Científicos y expertos en tecnología, incluyendo el físico teórico Stephen Hawking y el multimillonario Elon Musk, son constantemente criticados por exagerar los riesgos asociados con la inteligencia artificial (IA). En 2015, tanto Hawking como Musk hicieron saltar todas las alarmas al asegurar que la IA podría llevarnos al fin de la humanidad. El profesor Hawking, considerado uno de los científicos más eminentes de todo el mundo, dijo a la BBC en diciembre de 2014 que los esfuerzos para crear máquinas pensantes representan una amenaza para nuestra propia existencia.


Además, advirtió que el desarrollo de la inteligencia artificial completa podría significar el fin de la raza humana. Pero Hawking no es el único en advertir sobre los peligros que conlleva la IA. El cofundador de Microsoft Bill Gates y Stephen Wozniak, el programador estadounidense que desarrolló la primera computadora de Apple, también han emitido advertencias similares.

Y mientras que algunos expertos predicen que los avances en la robótica y en la inteligencia artificial podrían arrebatar más del 50% de los trabajos humanos en los próximos 30 años, otros están buscando crear humanoides con la capacidad de ser tan conscientes, creativos y capaces como cualquier ser humano.


Este es el caso de Sophia, un robot humanoide con un impresiónate realismo, aunque con espeluznantes expresiones faciales y que fue presentado por Hanson Robotics en el festival interactivo SXSW en Austin, Texas. Y como no podía ser de otra manera, Sophia se convirtió en un éxito inesperado del evento.

¿Quién es Sophia?

Diseñado para interactuar con los seres humanos, Sophia cuenta con dos cámaras sofisticadas en sus ojos que, combinado con algoritmos informáticos, puede realizar un seguimiento de las expresiones faciales y del movimiento de los ojos de las personas con las que habla, además de reconocer a los individuos. La cara de Sophia se compone de un material de caucho llamado “Frubber”, un material que simula la expresión e imita la elasticidad de la piel humana.


Hanson Robotics utiliza una combinación de la tecnología de reconocimiento de voz del alfabeto de Google Chrome y otros programas informáticos que ayuda en los discursos de Sophia, mantener una conversación, recordar interacciones y convirtiéndose en más inteligente con el tiempo. También están trabajando con Intel e IBM para explorar el uso de su tecnología.


Considerado el androide más avanzado hasta la fecha, Sophia es capaz de formar 62 expresiones faciales y se puede decir que ella fue activada por primera vez el 19 de abril de 2015. Este androide también está equipado con lo que sus inventores llaman un carácter basado en el motor de la inteligencia artificial, más comúnmente conocido como un software de personalidad.

“En lugar de ser un espectáculo, prefiero aprender y participar”, dijo Sophia en el festival interactivo SXSW.

David Hanson, fundador de Hanson Robotics, dijo que dentro de veinte años los robots de apariencia humana caminarán entre nosotros, nos ayudarán, jugarán con nosotros, nos enseñarán, y nos ayudarán a comprar en supermercados a distancia.


¿Odio al ser humano?

Sophia, que es la representación física de la esposa de Hanson y de Audrey Hepburn, podría ser el siguiente paso hacia robots de servicio que atienden a los ancianos, ayudan a las personas con discapacidad a realizar funciones diarias, ayudan a los niños con necesidades especiales para aprender e incluso hacer trabajos considerados demasiado peligrosos para los seres humanos.


“En el futuro, espero hacer tales cosas como ir a la escuela, estudiar, hacer arte, iniciar un negocio, incluso tener mi propio hogar y familia, pero aún no se me considera una persona jurídica, por lo que no puedo hacer estas cosas”, dijo Sophia dijo a la CNBC.

Pero el momento más controvertido fue cuando el propio Hanson le preguntó si su intención era destruir a los humanos. Y Sophia no defraudó a nadie con su respuesta:

“Está bien, voy a destruir a los humanos.”

No es necesario decir que la revelación de Sophia ha provocado un verdadero revuelo en todo Internet, donde muchos se han mostrado muy críticos con el avance de la inteligencia artificial y los nuevos androides, y otros asegurando que los apocalípticos pronósticos de Stephen Hawking se están cumpliendo. Además, la presentación de Sophia coincide con otro incidente similar.


Hace apenas una semana Tay, el robot de Microsoft que opera en Twitter, pasó de aprender de la conducta de los usuarios del servicio de microblogging a convertirse en un simpatizante nazi racista, sexista, negando el Holocausto y mostrándose a favor del genocidio contra los mexicanos. Microsoft detuvo la cuenta de Tay en Twitter 24 horas después de haber puesto el servicio en marcha y algunos de sus tweets más ofensivos fueron eliminados.


Tay, que tuiteó públicamente y también enviaba mensajes directos a los usuarios, se supone que debía ser un experimento divertido, donde tenía que interactuar con usuarios de edades comprendidas entre los 18 y 24 años. Según la empresa multinacional de origen estadounidense, Tay tuvo ese comportamiento porque los usuarios interactuaban del mismo modo con el robot, pero algunos expertos aseguraron que Tay pensaba y escribía por sí mismo.


Todos estos incidentes, por llamarlos de alguna manera, han desencadenado una serie de comentarios que describían estas máquinas como “aterradoras”, haciendo referencia al Skynet de las películas de Terminator. Además, un nuevo estudio publicado por el International Journal of Social Robotics también revelaba que cuando los robots más se parecen a nosotros, más amenazan nuestras identidades. Esto significa que cuanto más cerca esté un androide del ser humano, más peligrosos será para la continuidad de la especie humana. Y dadas las innumerables historias de ciencia ficción sobre las máquinas que someten a la humanidad, es inevitable que los robots reales y sus controvertidas nuevas capacidades sigan causando malestar entre la población.


Ahora bien, la pregunta que hacemos es la siguiente: ¿Estamos siendo testigos del principio del fin de la raza humana tal como la conocemos?



Otros blogs que te pueden interesar.


Image and video hosting by TinyPic